13 de julio 2007 - 00:00

Rareza en el gobierno

Aunque las mujeres tienen fama de hablar más que los hombres (fama que, por supuesto, han desarrollado los hombres), en el gobierno salieron a cerrarles la boca a dos mujeres. Al menos sobre ciertos temas. Felisa Miceli, por ejemplo, ya no puede hablar acerca de su complicado e inexplicable sobre con dinero en las instalaciones sanitarias del Ministerio de Economía (¡pensar que antes se guardaban revistas en los baños!). Sí, en cambio, ayer -con un sugestivo verde esperanza de traje-, por orden de Néstor Kirchner, la emprendió sobre aburridos temas de gobierno. Y Romina Picolotti, la dispendiosa en Medio Ambiente (justo el área donde se deben ahorrar recursos), tampoco puede referirse a sus desventuras sobre gastos en el organismo y designación de familiares, ya que, atrevida, «la chica» -como suelen llamarla en la Casa Rosada- podría excusarse arguyendo que si el mismo Presidente ubica a su hermana de ministra y le cede el Poder Ejecutivo a su esposa, ¿por qué ella no puede colocar a parientes en su cartera?

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