16 de junio 2004 - 00:00

Raro humor de Duhalde

Eduardo Duhalde no es un hombre de grandes expansiones humorísticas. Hasta podría confundirse con un depresivo, que trata de pasarla lo mejor que puede entre spa y spa. Por eso llaman la atención de tanto en tanto los chistes que elabora. Le salen naturalmente, cada vez que se ve obligado a poner una excusa.

Por ejemplo, ayer se reunió con sus principales espadas en el Congreso: Eduardo Camaño, Alfredo Atanasof, José María Díaz Bancalari (ver nota en pág. 10). Pero en vez de confesar que estuvo varias horas con ellos analizando la crisis que lo enfrenta al gobierno nacional, prefirió decir que se encerró a hablar del puente Colonia-Punta Lara, en su calidad de funcionario del Mercosur. Hay un dato irrefutable, que demuestra la falsedad del pretexto: en el encuentro no estuvo Hugo Toledo, el ex ministro de Obras Públicas bonaerense. Es imposible que Duhalde hable de negocios que tienen que ver con cemento sin ese escribano como escolta. Pero el ex presidente insiste y prometió anoche visitar también el Senado, la semana que viene, por el proyecto del puente. Todo un inconveniente para Daniel Scioli, el dueño de casa, a quien en la Rosada le encienden la luz alta cada vez que se acerca a Duhalde y se habla de complot.

Dejá tu comentario

Te puede interesar