Mario Losada (UCR-Misiones) tendrá que esperar hasta febrero para asegurarse la continuidad como virtual vice de la Nación. Recién en esa fecha los peronistas lo ratificarán en la presidencia provisional del Senado.
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Aunque llegaron a amenazar con desplazarlo, José Luis Gioja y compañía razonaron que no podían cambiarle el reemplazante a Fernando de la Rúa cada cuatro meses. Para darle un susto, al menos, congelaron la cuestión. Es que tomaron conciencia de que Losada estaba interesado en conseguir la reelección, no bien se dio cuenta de que no lo iban a pasar por las armas. La bancada mayoritaria simuló un piquete contra Losada, luego de que éste no hizo nada para frenar la entrega de declaraciones jura-das e información de cuentas bancarias de legisladores del oficialismo y la oposición al fiscal federal Paulo Starc. Este último investiga por supuesto enriquecimiento ilícito y malversación de caudales públicos a los justicialistas Augusto Alasino, Emilio Cantarero y José Massat.
La cesión de datos, a juicio del PJ, se produjo de manera irregular, pues un funcionario de esa jerarquía tribunalicia no puede hacer directamente un pedido así (debe dirigirse a través del procurador general, Nicolás Becerra), ni tampoco está habilitado a responderlo José «Chiche» Canata, secretario administrativo del Senado, tal cual sucedió.
La primera reacción consistió en presentar una cuestión de privilegio contra Canata -«porque no renunció, a pesar de que le perdimos la confianza», dijo el correntino Angel Pardo-, y promover juicio político contra Starc. Y no quedó descartada, a ojos de una parcela numerosa del peronismo, la posibilidad de provocar la capitis diminutio del actual presidente provisional, aunque más no sea para sacar ventajas en el reparto de puestos.
Lo que sí es seguro es que, en febrero, ajusticiarán a Antonio Cafiero, vicepresidente de la Cámara alta. Para que no queden dudas, la semana pasada el veterano senador sufrió un vacío total durante la visita de los gobernadores del PJ al Congreso.
Quiso acercarse al Salón Gris, donde se encontraron anfitriones y mandatarios provinciales, con la excusa de saludar a Carlos Ruckauf. Como el bonaerense no había llegado, dio vueltas por el lugar sin que nadie lo mirara siquiera.
Como se percató de que no había quórum, se fue en silencio tal cual había arribado. Los aspirantes a sustituirlo, por ahora, no son muchos. Autoexcluido Eduardo Menem, hacen fila el carismático jujeño Fernando Cabana y el mendocino Carlos De la Rosa. En cambio, antes de fines de mes redistribuirán honores en el bloque mayoritario. Se descuenta que Gioja seguirá en la jefatura, secundado por la cordobesa Beatriz Raijer y De la Rosa (siempre y cuando este último no pase a desempe-ñar otras funciones). El santacruceño Eduardo Arnold, quien ya se siente fuera de la conducción, podría atrincherarse en la Comisión de Energía que comanda.
En este rubro, precisamente, se abrirá la discusión. Gioja y De la Rosa se verían obligados a ceder los timones de las comisiones de Coparticipación y Cultura que administran. Ramón Palito Ortega sería el postulante natural a reemplazar al mendocino. Ya hubo un ofrecimiento, sin respuesta del autor de «Yo tengo fe».
La ronda de conversaciones no dejará temas espinosos de lado. El formoseño Ricardo Branda podría ser presionado para que elija uno de los dos cargos que posee. Branda tiene una silla en el Consejo de la Magistratura y otra en lo más alto de la Comisión de Legislación General, una de las dependencias clave.
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