20 de septiembre 2001 - 00:00

Rechazó Bush último intento negociador de los líderes talibanes

Washington (EFE, ANSA, AFP) - Estados Unidos respondió ayer a los líderes talibanes que quiere «acción, no negociaciones», después de que el régimen que gobierna Afganistán ofreciera mantener un diálogo sobre el multimillonario Osama bin Laden, principal sospechoso de los ataques terroristas del 11 de setiembre, quien permanece oculto en la compleja geografía afgana.

«El mensaje del presidente Bush a los talibanes es muy simple. Es el momento de la acción, no de las negociaciones», respondió el vocero Ari Fleischer en referencia a las señales dadas por el líder talibán, el mullah Mohamed Omar, quien había «instado a los Estados Unidos a ejercer la paciencia absoluta».

El propio Bush declaró: «Insto con vehemencia a los talibanes a entregar a los organizadores de Al Quadar que se esconden en su país».

«Hemos sostenido varias conversaciones con el actual y los pasados gobiernos estadounidenses. Estamos dispuestos a nuevas conversaciones», había sostenido Omar.

La decisión de Afganistán sobre la extradición de Bin Laden se produciría hoy, aunque todo indica que será negativa, sobre la base de las propias palabra de Omar al anticipar que «Osama no está involucrado» con los ataques terroristas a Washington y Nueva York.

El líder político y religioso se dirigió a los más de mil ulemas o eruditos del Islam que componen la shura que delibera en Kabul, y les aconsejó tomar una decisión «sin dejarse influir por las presiones».

La postura de Omar sería respaldada por los líderes de la primera línea de los talibanes,
Hassan Akhund y Abdul Kabir, y el ministro de Relaciones Exteriores, Wakil Ahmed Muttawakil.

«Queremos que se recopile la información completa y que se encuentre a los culpables», indicó el líder afgano, a la vez que aseguró «al mundo entero que ni Osama ni nadie puede usar el territorio afgano en contra de nadie».

«Si hubiera pruebas estableciendo la culpabilidad de Osama, esas pruebas deberían ser transmitidas a la Corte Suprema afgana» y sería necesario
«dejar a los ulemas de tres países islámicos o de la OCI (Organización de la Conferencia Islámica) que cumplan ese proceso».

La Casa Blanca no está dispuesta a esperar semejante proceso y está ultimando los preparativos para una invasión, para lo que inició la movilización de tropas hacia la zona y estableció urgentes negociaciones diplomáticas para terminar de definir la ofensiva militar.

Ante ello, los talibanes «desplazaron tanques y armas antiaéreas hacia Jalalabad», expresó
Abdul Razak, de 34 años, un refugiado afgano que llegó ayer a Peshawar, Pakistán.

«Estoy muy nervioso, vi a muchos soldados moverse en todas las direcciones», expresó otro refugiado de 41 años proveniente de Kabul. Además agregó que «muchos talibanes se muestran excitados y se preparan simplemente para una gran guerra».

Centenares de miles de afganos dejaron las grandes ciudades para refugiarse en las provincias o en los países vecinos, aunque tienen dificultades para cruzar la frontera, según la prensa paquistaní.

De hecho, Pakistán e Irán, que ya hospedan en total a casi cuatro millones de refugiados afganos, anunciaron ayer oficialmente el cierre de las fronteras, y las organizaciones inter-nacionales advirtieron sobre el riesgo de una catástrofe.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió que la comida que tiene la organización alcanza sólo para tres semanas para los 3,8 millones de refugiados a los que asistía antes del éxodo de estos días.

Los refugiados que llegaron a Peshawar, en su mayoría, son mujeres y niños, mientras, según rumores no confirmados, los milicianos integristas comenzaron a enrolar por la fuerza a jóvenes para la Yihad, la guerra santa que amenazaron desencadenar contra los Estados Unidos.

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