La amenaza de un pedido masivo de actualización del envío de fondos a las provincias por parte de los gobernadores peronistas parece poner en emergencia la cumbre convocada por el gobierno para el miércoles en Olivos. El propósito de esa cita, decidida en el viaje que Eduardo Duhalde hizo a Salta y Formosa la semana pasada, es hasta ahora discutir si el PJ jugará todo junto en las próximas elecciones o se trizará en tantos pedazos como precandidatos a presidente.
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Ese debate se libra hoy en la calle y en los medios y ninguno de los caciques del peronismo ha tenido la autoridad suficiente para imponer alguna forma de conciliación entre Duhalde, Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Néstor Kirchner, José Manuel de la Sota y Juan Carlos Romero.
Para esa reunión el peronismo de las provincias tiene como agenda discutir la idea de los funcionarios duhaldistas de postergar la interna del 15 de diciembre para la primera semana de marzo y las elecciones generales del 30 de marzo al 27 de abril. La idea la apoyan algunos gobernadores como una forma de evitar poner a las provincias en campaña permanente desde setiembre hasta mayo del año que viene. Más cuando la Corte ha avalado el reclamo de los empleados públicos para que les restituyan el 13% y los ha puesto en estado de protesta permanente ante gobernaciones y municipios. También cuando en agosto -se quejarán el miércoles los gobernadores-el gobierno nacional les «pisó» el envío de los fondos comprometidos de coparticipación a las provincias y las ha puesto en emergencia para el normal pago de salarios. Duhalde en Salta rogó, en reunión de la mesa chica de gobernadores, por una confirmación de la fecha del 25 de mayo para entregar el gobierno. «No aguanto más», simuló. Algo que niegan sus adversarios Menem y Rodríguez Saá, quienes han denunciado que el duhaldismo quiere ahora prolongar la estadía de su jefe en la Casa de Gobierno hasta el 10 de diciembre del año que viene. No sólo para satisfacer su concupiscencia de poder sino para darles tiempo a sus adversarios (de Menem y R. Saá, lo dice cada cual por su lado) de tomar aliento para ganarles las elecciones. Otros ven que esa demora se hace al abrigo de la esperanza de que Carlos Reutemann piense de nuevo si será candidato.
•Percepción
Esa postergación de las elecciones la admiten en serio los funcionarios duhaldistas que dicen percibir que «la gente» no quiere ir a internas (Aníbal Fernández). Los más guerreros creen que no hace falta para demorarlas que el Presidente dicte -como se habló en Salta y Formosa-un nuevo decreto modificando el cronograma electoral. «Basta con esperar el 15 de setiembre, fecha desde cuando se tienen que exhibir los padrones electorales y la gente va a protestar porque muchos aparecerán como afiliados sin haberlo sido nunca», fue el dictamen del fin de semana de uno de los gerentes de la reunión de gobernadores.
Como los listados de afiliados están inflados con militantesfantasma que nunca registraron su adhesión a los partidos, el propio duhaldismo especula con que eso bastará para que un juez dicte alguna medida que redunde en una nueva postergación.
Desde hoy la Justicia volverá a ser sede de esta pelea: el menemismo piensa en pedir un amparo para que el gobierno confirme las elecciones sin postergación alguna. Otro sector, el de Jorge Yoma, pedirá otro amparo para que se abra un período de 30 de días para que los que aparezcan como afiliados puedan desafiliarse y votar como independientes.
Ante este cuadro el gobierno prefiere ahora bajarle el precio a la anunciada cumbre de gobernadores que pierde contenido político hora a hora para convertirse en una mesa de renegociación de fondos, que Duhalde y Roberto Lavagna probablemente terminen de desbaratar antes del miércoles.
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