8 de febrero 2005 - 00:00

Reconoció EEUU apoyo a la lucha antiterrorista

Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos, y Daniel Scioli, reunidos ayer en el ala oeste de la Casa Blanca. Minutos antes, el argentino se saludó en los pasillos con el gabinete que terminaba una reunión con George Bush.
Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos, y Daniel Scioli, reunidos ayer en el ala oeste de la Casa Blanca. Minutos antes, el argentino se saludó en los pasillos con el gabinete que terminaba una reunión con George Bush.
Daniel Scioli obtuvo ayer parte de lo que buscaba de su entrevista con Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos, en Washington. El segundo de George W. Bush le reconoció que «la Argentina está haciendo un duro esfuerzo para salir de la crisis, y Estados Unidos acompañará ese esfuerzo», pero no hubo ninguna mención al canje de deuda durante la media hora que duró el encuentro.

Scioli
llegó ayer con 15 minutos de adelanto a la Casa Blanca para su encuentro con Cheney. No era un día común para Bush, ya que se estaba ultimando con todo su gabinete la presentación del proyecto de presupuesto nacional para el período fiscal que comienza en octubre de 2005 y que cuenta con definiciones estratégicas. Por ejemplo, Bush plantea un aumento en las partidas disponibles para defensa y seguridad de hasta 8%, pero prometiendo reducir el temido déficit de u$s 425.000 millones a u$s 390.000 millones, más un plan para recortarlo a la mitad en los próximos cuatro años.

Sin embargo, a pesar de eso, Cheney recibió a Scioli dos minutos antes de la hora prevista. Eso no le impidió al argentino aprovechar la salida de los ministros de la reunión del gabinete de Bush para cruzar saludos con el secretario de Hacienda, John Snow; el de Defensa, Donald Rumsfeld; y el de Educación, Margaret Buck.

Durante la media hora de charla -en la que se informó que ambos vicepresidentes hablaron en inglés, aunque se mantuvo una traductora detrás por alguna emergencia lingüística-, Cheney reconoció sentirse «impresionado» por la recuperación económica de la Argentina, algo que dejó eufóricos a Scioli y a Bordón, pero que contrasta con el panorama que expuso en Davos la funcionaria encargada del área de Latinoamérica para el Departamento de Estado. Pero se reconoce que siempre existen esos problemas de comunicación dentro de un gobierno.

El vicepresidente y titular del Senado estadounidense le contó a Scioli que comparte su pasión por el agua, ya que es fanático de la pesca, razón por la que llegó a conocer bien la Argentina durante varias visitas, una costumbre que tiene en común con otros republicanos, como el propio George Bush (padre).

• Agradecimientos

Scioli
terminó agradeciendo el apoyo «a las negociaciones de la Argentina para regularizar su situación» y se despidió: «Confíen en la Argentina; estamos haciendo un trabajo serio y responsable, fronteras adentro y fronteras afuera», para luego pasar al jardín del West Wing de la Casa Blanca -el área de oficinas del gobierno-y contar la reunión a la prensa.

De allí, el vicepresidente argentino se dirigió a Senado, donde fue recibido en el recinto con aplausos cuando fue anunciada su presencia en el medio de la sesión. Allí, el senador por Florida, Bill Nelson -un visitante reciente de Buenos Aires que presentó a Scioli con el clásico «mi amigo»-, no tuvo más que elogios para la Argentina por el apoyo en la lucha contra el terrorismo y recordó también la participación de tropas para garantizar la paz en Haití.

El día se cerró con una cena en la Embajada de la Argentina a la que Bordón había invitado a
Roger Noriega, encargado de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado, y a John Maisto y a Tom Sharon, del Consejo de Seguridad. De esa mesa los argentinos obtuvieron, quizá, la definición que más esperaban escuchar: «El canje va a ir bien, hay optimismo, aunque es difícil decir por qué. Pero los bonistas van a decidir a último momento. Nadie inmoviliza títulos 20 días y se sienta a esperar el resultado».

También estuvieron en el almuerzo Dan Glickman, presiente de la Motion Pictures American Association (el lobbista de la industria del cine en Washington), Nelson Cunninghman (candidato a secretario de Estado si ganaba John Kerry las elecciones presidenciales), Susan Segal (directiva del Council of the Americas), el titular del Inter-American Dialog, Peter Hakim, y, entre otros, el representante argentino ante la OEA, Rodolfo Gil.

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