En pleno inicio de las campañas electorales con miras a las elecciones presidenciales del mes de octubre, la Cámara Nacional Electoral creó un Consejo Consultivo de Partidos Políticos para intentar que los partidos reconstruyan la democracia partidaria. La intención del máximo tribunal en este campo, será reestablecer el sistema partidario tradicional con el fin de que los candidatos de todos los partidos puedan presentarse a elecciones en igualdad de condiciones. A su vez, abre un espacio institucional de reflexión y discusión de los asuntos electorales, que debido al debilitamiento sobre la legitimidad de los procesos electorales, hacen necesario abrir un mayor frente de debate para generar internas más transparentes y mejor fiscalizadas.
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Las elecciones internas de partido perdieron protagonismo en las elecciones de 2003 cuando el ex presidente Eduardo Duhalde habilitó a que se presentaran tres candidatos (Carlos Menem, Nestor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) representando al Partido Justicialista. Ni en las pasadas elecciones para Jefe de Gobierno de la Ciudad, ni en los próximos comicios nacionales, las candidaturas fueron sometidas a la elección de sus afiliados. Establecen partidos de corte casi personalista, del tipo del PRO macrista o del mismo kirchnerismo -aunque la mayoría de los partidos actuales no escapan a esta metodología- en la que los máximos conductores de estos son quienes seleccionan por parentesco o afinidad a los futuros candidatos.
El tribunal citará, en fecha aún no determinada -pero antes del 28 de octubre- a los 39 partidos de orden nacional a reunirse para definir una agenda de debate. El objetivo no expresado explícitamente en la resolución 86 de la Cámara Nacional Electoral, sería reestablecer y mejorar el sistema de elecciones internas dentro de los partidos. Así, se buscara evitar la metodología actual de elección de candidatos a dedo o la autopostulación, mecanismos a los cuales los nuevos aparatos partidarios han optado desde la crisis social y política ocurrida en 2001. Los partidos han apelado a estas formas excusándose en que la cantidad de afiliados hace imposible tomar decisiones a través de internas. Mientras tanto, proliferan los dirigentes que se adueñan de pequeñas estructuras partidarias para presentarse a elecciones sin necesidad de superar sufragios internos.
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