23 de mayo 2005 - 00:00

Retrocede duhaldismo en juicio político a Solá

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Dos emisarios, uno público y otro privado, usó Eduardo Duhalde para trasmitirle a Felipe Solá que la embestida de sus soldados en la Cámara de Diputados, para someterlo a un juicio político, no sólo no cuenta con su guiño sino que, además, actuará rápido para desactivarla.

No es un gesto pacificador, ni mucho menos una capitulación. Sencillamente, el ex presidente comprobó que un avance sobre el gobierno le acarrearía infinitos costos y nulos beneficios. Por descuido o subestimación, dejó que el jugueteo de sus fieles llegue demasiado lejos.

Tras la propuesta de los duhaldistas de conformar una «comisión investigadora» para pesquisar el caso Rivara SA, la aventura escaló a un rango excesivo. Por eso, el viernes Duhalde recurrió a Graciela Giannettasio y José María Díaz Bancalari de enlaces con Solá.

Para apuntalar su postura, eligió a Giannettasio, la duhaldista con el cargo institucional más alto en la provincia. La vice suele actuar como guardiana de la convivencia entre el gobierno y una Legislatura escaldada, y, por tanto, no había figura más indicada para esa tarea.

Giannettasio
planificó al detalle su show: apareció en un acto oficial junto a León Arslanian -con quien tiene diálogo fluido y buena sintonía- para plantear su desacuerdo con la avanzada de los diputados duhaldistas. «Lo oportuno es que actúe la Justicia», dijo.

• Malquerencia

En tanto, Bancalari se abrazó a Solá en la visita -mitad institucional, mitad política- que el gobernador hizo el viernes a San Nicolás junto al ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco. El jefe del PJ y Di Rocco alientan, hace años, una malquerencia mutua.

Bancalari
aprovechó un aparte para confiarlea Solá que la maniobra del juicio político en Diputados no sería avalada por el partido. Solá agradeció, pero luego soltó la carcajada cuando, al rato, Di Rocco atropelló a su vecino ante un auditorio de 3.500 personas.

«Sacarse la foto con el gobernador no sirve si después no hay apoyo. Si quiere ayudar, el presidente del partido justicialista (léase Bancalari), debería decirle a los diputados del duhaldismo que dejen de azuzar al gobierno provincial»,
mostró los caninos Di Rocco.

La expresa negativa del ex presidente (que ayer regresó de su gira europea) al juicio político tiene un sostén lógico: un paso más contra
Solá y el duhaldismo vería derrumbarse su fundamento de que la disputa interna del peronismo no derivaría en maniobras que inquieten al gobierno provincial.

Los duhaldistas de Diputados, sin embargo, aportan sus argumentos.
«Si Solá juega a fondo, echa a funcionarios y discrimina a nuestros intendentes ¿por qué nosotros tenemos que seguir protegiéndolo?», dijo uno de los legisladores que aceitó los engranajes del enjuiciamiento.

Ese desacople será un motivo de discusión esta noche cuando, como ocurre cada lunes, los duhaldistas se reúnan en sus oficinas de Avenida de Mayo para sesionar en el Consejo del PJ provincial. De todos modos, que Duhalde decida abortar el juicio político -que iba a ser en la Cámara dentro de 10 días- no supone una tregua política: hoy, a las 11, los caciques del duhaldismo (quizá con Duhalde presente) se juntarán para pulir el montaje del Congreso del 29 de mayo.

Está redactada el orden del día -con amnistía y sanciones de hasta 10 años a los disidentes- que los duhaldistas sellarán para evitar que, eventualmente, el felipismo asome por Lanús para proponer consignas propias como la de proclamar a
Cristina Fernández candidata a senadora.

A su vez, estrenando una oficina sobre calle Mitre,
Solá alistará a sus coroneles a la hora 19 para un segundo conteo (el viernes en La Plata un primer repaso arrojó que cuenta con 325 congresales sobre 906) de la cantidad de delegados al Congreso que le son fieles.

Allí discutirán las posturas en danza:

1- Limitar la movida al congreso paralelo del jueves en Atenas, en el club Atenas de La Plata: elegir autoridades y una junta electoral propias, proclamar a Cristina y, entre otros puntos, sancionar a los diputados que votaron a favor del juicio político a Solá. Lisa y llanamente implicaría «partir» el PJ, lo que tendrá impacto político, pero horas o días después, sería anulado por la Justicia.

2-
Definir una agenda de planteos para, con un tercio del congreso en su poder, asistir a Lanús para marcar sus posturas (sobre todo la pro Cristina). El riesgo es enorme: en medio de garrotazos, la cumbre podría estallar y convertirse en un ring. Un plan posible es, entonces, impedir que sesione el duhaldismo para que no haya sanciones pero, también es cierto, ese intento tiene un costo incierto.

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