Retrógrada ley Barrionuevo complica ahora a Diputados
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• Dentro del bloque, hizo buenas migas con otras damas, en especial, con la salteña Sonia Escudero y la sanluiseña Liliana Negre de Alonso. Junto con ellas, opuso resistencia a algunas propuestas polémicas, como la denominada Ley Cultural.
• También se granjeó algunas rivalidades. Lo demostró en su discurso del miércoles, cuando se defendió de las sospechas en su contra. Aunque no lo mencionó con nombre y apellido, se descuenta que en ese grupo anota a Carlos Verna, continuador del «viejo Senado» y un verdadero peso pesado en asuntos económico-financieros (es el dueño virtual desde hace años de Presupuesto y Hacienda y puede que también anhelar a pisar fuerte en Seguimiento de las Privatizaciones). Esto explica que haya cargado contra un supuesto enlace de los banqueros y el Congreso, Carlos Bercún, que desempeñó efectivamente ese papel entre Economía y los legisladores durante las gestiones de Roque Fernández y Domingo Cavallo. En ese período, por razones obvias, trabó más que buena relación con Verna.
Con Cristina Fernández de Kirchner, el pleito se desató a partir de que la santacruceña habló del supuesto video que probaba el presunto pedido de coimas a banqueros y lo relacionó con una senadora «de una provincia chica, cercana al menemismo». Seguí se sintió aludida -y ofendida, claro-, no obstante que aclaró su simpatía por Adolfo Rodríguez Saá, aunque antes se mostraba seguidora de Carlos Menem. No habría que descartar que pretenda voltear a la señora de Kirchner de la Comisión de Asuntos Constitucionales para encaramarse ella misma cuando se reestructure la Cámara o nominar a su amiga Escudero.
• Animadversión
En su andanada del recinto, Seguí no olvidó a su comprovinciano de Fuerza Republicana, Pablo Walter, que ahora suena como eventual vice de Ricardo López Murphy. No sólo hay una añeja animadversión desde que ambos compartían la Legislatura de Tucumán. En los últimos días, Walter se negó a sumarse a «cualquier defensa corporativa» y se mostró descreído de una «eventual campaña mediática» a raíz de la denuncia del «Financial Times».
• Por si faltara algo, hay algunos antecedentes que no hablan bien de Seguí y que servirían para ocultar una operación en su contra. Obviamente, provienen de boca de sus adversarios tucumanos, que sostienen que a la senadora le daría el physique du rol para protagonizar una cámara oculta. Ahí comentan que, siendo legisladora provincial y presidenta de la comisión de juicio político que investigaba a un ministro de Antonio Bussi, fue grabada por otro funcionario de Fuerza Republicana (vice del ministerio pesquisado). El audio, que no logró ser de buena calidad, no demostró nada comprometedor hacia Seguí, aun cuando quedó instalado el rumor de que se habrían pedido favores a cambio de absolver al ministro bussista.
Como se advertirá, historias de todas partes, involucrados varios, responsables o no, pero la realidad del tema sigue escondida: en 7 días, los senadores, dirigidos por el gremialista Barrionuevo, le arbitraron un nuevo privilegio a la obra social bancaria (impulsada por el generoso Zanola). Una de las muchas prebendas que volvió a instalar el oficialismo duhaldista a favor de los sindicalistas. Nadie habla de este dato certero, irrefutable, obvio -donde seguramente se repartirán muchas sonrisas cuando se haga realidad en Diputados-y, en cambio, se enredan en discusiones menores y con otros responsables. No le falta técnica a Barrionuevo & Cía.: no sólo saca cuestiones para sí, también enloda a los que no le gustan. Así llegó a senador: denunciaba a Duhalde por tráfico de drogas y ahora su esposa es ministra. Lo que se dice, un crack.



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