REUNIÓN DEL COMITÉ NACIONAL DE LA UCR
Villa Giardino, Córdoba, 15 de diciembre de 2001
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Los gobernadores blindan las reformas de Milei pero crece la preocupación por el deterioro en las provincias
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La CGT advirtió sobre una "crisis casi terminal" en las obras sociales
• Un funcionamiento eficaz exige que un partido de gobierno, sea un centro de información destacado sobre el acontecer nacional. Los afiliados y todos los ciudadanos que lo deseen deben encontrar en las filas de la UCR un espacio para comprender la difícil coyuntura y para actuar.
EL PARTIDO Y LOS AFILIADOS
• Es preciso que el partido delibere y actúe. Lo primero para distribuir información veraz, intercambiar opiniones y formar el criterio sobre la coyuntura. Lo segundo, para sustentar a ejercicio del poder y orientar al país en la salida del atolladero.
• Nuestro partido pretende que nuestro gobierno sea eficiente y responsable con el compromiso que tiene el país. Pero a la vez, debemos nosotros exigirnos como partido ser eficiente y responsables frente a las obligaciones que tenemos como Unión Cívica Radical.
• Es muy útil que el partido se manifieste, discuta y reflexiones sobre la marcha del gobierno nacional, pero es necesario también que miremos hacia adentro del partido para ver como funciona y en qué cosas podemos mejorarlo.
• El partido debe tener una política activa, generadora de ideas y proyectos y tiene que hacer una política de frente a los afiliados y de frente a la sociedad. Un partido que no esté predispuesto a la apertura, a las preocupaciones y a los sueños de la gente, se condenará al aislamiento. Un partido moderno debe tener un contacto permanente con las fuerzas sociales y compartir con ellas proyectos que sean de interés general.
• El partido debe respetar y dar un marco adecuado a los disensos, honrando la tradición democrático del radicalismo, pero la utilidad de los disensos está en la confrontación fructífera de las ideas, para la búsqueda de consensos que nos representen a todos.
• El partido debe promover la formación de dirigentes y cuadros para la propia organización y para las funciones de gobierno. Debe ser un ámbito fecundo en la reflexión, el estudio y el acopio informativo acerca de la realidad nacional y sus múltiples problemas.
• Es necesario que el partido asocie a su representatividad política, la capacidad técnico-operativa dentro de su ámbito y en sus cuadros.
• Es indispensable que los afiliados sean contenidos por el partido, que sientan su pertenencia a la UCR no sólo cuando hay comicios, sino todos los días. Los afiliados no deben ser un mero dato en el padrón y tampoco debe aceptarse que haya afiliados de primera y de segunda, según sea el lugar del país en donde militen.
• Quienes desempeñen un cargo con autoridad en el partido, sea cual fuere el nivel de responsabilidad y jerarquía, debemos ejercitar el poder y la representatividad en forma dinámica y permanente. El dirigente debe tener una actitud de servicio hacia el correligionario y no debe considerarse el dueño del sillón o de la llave del comité.
• Los cargos no son propiedad privada de ningún dirigente se deben a los afiliados y militantes. Esta debe ser nuestra conducta.
• La UCR es el garante ético de sus candidatos, marca las orientaciones ideológicas y forma las dotes técnicas y el talento estratégico que exhibirán en sus comportamientos. Los aciertos de sus hombres aumentan la confiabilidad en el partido, sus errores lo hacen partícipe de las responsabilidades.
EL PARTIDO, LA POLÍTICA Y LA SOCIEDAD
• La cultura de la participación y el compromiso han perdido terreno frente a un escepticismo generalizado que enseña el descreimiento hacia el futuro y hace bajar los brazos frente a la adversidad. Si prevaleciera ese ánimo, estaríamos derrotados de antemano. Ideales colectivos, valores morales, solidaridad, entusiasmo, capacidad intelectual e ingenio son factores indispensables y cartas de triunfo en la tarea que nos espera. La crisis también podría tener una resolución reaccionaria. Hay que mantener una vigilia democrática para que no nos cancelen la esperanza.
• La reciente experiencia de compartir con otras fuerzas políticas y sociales responsabilidades de gestión pública , superando nuestra antigua tradición de individualidad partidaria, ha sido provechosa. Estamos decididos a profundizar el horizonte de diálogo, aprendizaje y solidaridad que hemos abierto;
• Es prioridad para el radicalismo, la reforma política. El saneamiento del financiamiento partidario y el acortamiento de las campañas electorales, como está previsto en los proyectos con estado parlamentario. También es prioritario la elevación de los niveles de todo el personal político en funciones públicas electivas y partidarias , y su control disciplinario. Hay que crear la conciencia de que corrupción es cualquier trasgresión a la separación entre el patrimonio privado y el patrimonio público.
• El alto porcentaje de autoanulaciones de los votos en las recientes elecciones, fue una clamorosa reprimenda de amplios sectores sociales contra las condiciones económicas y políticas imperantes. Por su magnitud, implica un fenómeno inusitado que el sistema político debe escuchar y responder. Este partido advierte que una prédica insidiosa contra la actividad política que viene desplegándose durante muchos años, ha cundido en las formas de razonar de muchos ciudadanos erosionando la fe en las propias instituciones.
• El desempeño del sistema político a la luz de los resultados obtenidos en el plano económico laboral desde la recuperación democrática deja mucho que desear. Una autocrítica orgánica, un acto de contrición ético y un replanteo operativo son indispensables.
EL PARTIDO Y LA ECONOMIA- EL ACUERDO NECESARIO
• Los ensayos liberales que los distintos gobiernos han impuesto al país a través de los últimos años con honrosas y breves excepciones- lo han conducido a una crisis sin precedentes. En un cuarto de siglo se generó el endeudamiento internacional sin medida no beneficio para el país. Desapareció el Estado en su rol de crear marcos regulatorios, propender a la equidad social, asegurar la educación, la salud y la seguridad. Se liquidó la industria nacional, el comercio y el mercado interno. Aparecieron grandes focos de marginalidad extrema, se desarticuló el aparato productivo, se imposibilitó la competitividad de nuestros productos en el mercado mundial , se abrió la economía a importaciones indiscriminadas con precios subfacturados. Desapareció la movilidad social que era una de las características nacionales y se menospreció la cultura del trabajo.
• Aunque algunos digan que estamos frente a la crisis terminal del país la UCR expresa que en realidad estamos frente a la crisis terminal de un sistema y de una cultura neoliberal que con distintos rótulos, gobiernos y apellidos, ha venido gestionando la suerte del país con estos resultados catastróficos que están a la vista
• Cada error de diagnóstico y de gestión de la economía, va seguido por los actos que agravan aún más la situación anterior. En este momento de crisis, un ala de neoliberalismo nos propone profundizar la recesión y seguir destruyendo el capital nacional que queda y el nivel de vida de los argentinos. Otros nos proponen dolarizar, para que el país renuncie definitivamente a su autonomía, a una política monetaria propia, a su política cambiaria, quedando a merced de las flexibilizaciones que hacen todos los países del mundo. La dolarización significa una reducción del presupuesto en los sitios neurálgicos por donde pasa la responsabilidad del Estado frente a la sociedad. Significa quedar al margen del Mercosur y con imposibilidad total de penetrar en los mercados mundiales por una sobrevaluación de los costos y una rigidez atada a decisiones de otros Estados.
• La afirmación y defensa de un signo monetario propio es la actitud fundamental con la que nos concebimos protagonistas de la época. Eso requiere que el gobierno ejerza prerrogativas sobre instrumentos de política económica. Tan vitales como ése.
• Ni aislacionistas, no autárquicos. La apertura económica requiere manejar los términos políticos y culturales de la inserción. En un panorama que se avizora articulado entre bloques regionales o naciones, la Argentina tiene que integrarse, porque esa es nuestra vocación, a partir de la condición de latinoamericanos.
• Por eso, la reestructuración de la deuda pública es el primer punto del orden del día para una resolución equitativa de la crisis. El ahorro de los sectores de ingresos medios y la inversión de nuestros productores del campo, la industria y los servicios, merece, por su parte, ser defendidos.
• El otro sistema es el que contrapone el equilibrio fiscal y reactivación económica. Es evidente que los ajustes presupuestarios realimentan la recesión. Pero no es menos cierto que las pujas distributivas desatadas sobre un erario exhausto y desfinanciado, sólo acarrea mayor debilidad política.
• Los argentinos vamos a avanzar si nos demostramos capaces de acordar un programa de coincidencias que refuerce y ensanche la legitimidad del gobierno para poner firmeza en la negociación y energía en la gestión política.
• Mientras algunos apuran las decisiones para presentarnos hechos consumados, ya creciendo en la dirigencia y en la gente de todos los sectores, la certeza de que hay que lograr una gran concertación sobre políticas de Estado, que nos contengan a todas las expresiones políticas, sociales, laborales, empresarias, de la educación y de la cultura. El espacio que brindaría la Iglesia Católica, permite suponer que la posibilidad de lograr acuerdos básicos no es improbada.
• Una concertación necesita de una agenda temática, de una exploración previa de las propuestas sectoriales para girar en torno a ciertos ejes de discusión que representan por su importancia nacional políticas de Estado sostenidas por todas las fuerzas representativas del país. La agregación de nuevos aportes en breve lapso de fuerzas representativas y numerosas asegurará una definición de rumbos que seguiremos los argentinos de aquí en más.
• No será fácil pero el pluralismo y la tolerancia junto a la responsabilidad frente al momento crucial que vive el país hará que todos los representantes de las distintas corrientes e intereses que acudan con honestidad y voluntad de acuerdo, lo puedan lograr. No se pretenden unanimidades. Aquí lo que hay que lograr es sumar esfuerzos generosos y patrióticos lo suficientemente representativos para que signifiquen un sostén de políticas básicas consensuadas a mantener en el mediano plazo por encima de toda competencia de parte del sector.
• Reivindicamos, en la mesa del consenso, los principios de nuestro partido ligados a la igualdad, el respeto por la ley, la división de poderes, el federalismo y el municipalismo efectivos, la no discriminación y la protección de los sectores más desposeídos de la sociedad, consigna de acompañar el mandato del Presidente, en todo su transcurso, hasta llevar a buen puerto el programa de la hora: solucionar la crisis y encaminar al país a través del desarrollo y la justicia social.
• No debemos disimular el carácter dramático de la situación que nos toca afrontar. Al contrario, un diagnóstico realista, pleno de verdad y transparencia es el mejor punto de partida. Bajo estas exigentes e ingratas circunstancias los radicales nos movilizamos como tantas veces para reanudar la marcha.



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