20 de septiembre 2005 - 00:00

Riesgo: Cristina con piqueteros en Avellaneda

Cristina de Kirchner y Chiche Duhalde disputaron ayer el voto en el corazón del conurbano. Con diferencia de pocas horas estuvieron en actos en Avellaneda y en La Matanza cruzando reproches cada día más violentos.
Cristina de Kirchner y Chiche Duhalde disputaron ayer el voto en el corazón del conurbano. Con diferencia de pocas horas estuvieron en actos en Avellaneda y en La Matanza cruzando reproches cada día más violentos.
En un acto que tuvo como protagonistas a diferentes movimientos piqueteros, Cristina Fernández de Kirchner desembarcó anoche en Avellaneda, territorio duhaldista, con los demás candidatos del Frente para la Victoria.

Como el kirchnerismo no tiene referentes en este partido bonaerense, que está gobernado por el intendente Baldomero «Cacho» Alvarez, uno de los principales aliados del matrimonio Duhalde en el conurbano y secretario del PJ bonaerense, el gobierno movilizó en el acto de ayer a grupos piqueteros y activistas de base como el Movimiento Resistir y Vencer, la Juventud de Trabajadores Municipales, la JP Evita y el Movimiento de Trabajadores Desocupados.

A la primera dama no le importaron las críticas de su contrincante, Chiche Duhalde, que calificó al Frente para la Victoria de «partido piquetero». Tampoco que la cercanía de los piqueteros le haga perder al gobierno la adhesión de sectores moderados y también de sectores populares que se perjudican por los cortes de calles y accesos a los lugares de trabajo. Ni qué decir el enojo que despierta el piqueterismo en intendentes del conurbano que ven en ellos a competidores en el liderazgo local, alentados desde la propia Casa de Gobierno.

Incluso pareció redoblar la apuesta convocando un acto de este tipo en Avellaneda, precisamente donde ocurrió el asesinato de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en junio de 2002, durante la presidencia transitoria de Eduardo Duhalde.

• Fundación

Si este mes el gobierno se había encargado de obstaculizar la llegada de movimientos de trabajadores desocupados a la céntrica Plaza de Mayo, ayer pareció que buscaba fundar en Avellaneda la «capital» piquetera, a donde movilizó casi 3.000 manifestantes de estas agrupaciones sociales.

En el discurso,
Cristina volvió a cargar contra la empresa francesa Suez (lo había hecho por la mañana su esposo), y dijo que el gobierno no se va a dejar extorsionar en época de elecciones.

Elogió los logros económicos de su marido como la reactivación industrial y el impulso para la apertura de escuelas técnicas.

«Claro que queremos inversión, pero el verbo invertir se conjuga con el verbo trabajar y no con robar ni extorsionar»,
advirtió en relación con la renegociación del contrato de Aguas Argentinas.

También acusó a
«Cacho»Alvarez de cobrar 20 mil pesos de sueldo mientras que los trabajadores de Avellaneda ganan un promedio de 500 pesos.

Sin la presencia del intendente de La Matanza,
Alberto Ballestrini pero con cientos de carteles del Frente Nacional Piquetero de Luis D'Elía que le daban la bienvenida a lo largo de la avenida Mitre, Cristina de Kirchner subió al estrado del microestadio Gatica, luego de un breve discurso de su compañero de fórmula, el ministro de Defensa, José Pampuro, que se despidió de los asistentes con un enérgico ¡«A triunfar»! que hizo recordar los discursos de Carlos Menem en campaña.

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