Rodríguez Saá defendió revisión de leyes
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Sentado a la misma mesa, Ricardo López Murphy aprovechó para caracterizar el proyecto como generador de más inseguridad jurídica. Ayer, por varias radios, Alberto defendió esa revisión de leyes como un elemento para aumentar la seguridad jurídica y López Murphy se mantuvo, también desde Miami y por radio, en su posición crítica.
Desde varios sectores salieron voces críticas hacia la iniciativa adolfista. El ministro Aníbal Fernández, que no ha resignado su rol de vocero informal del gobierno, dijo: « Si nosotros damos estos mensajes, lejos de colaborar en el mejoramiento de la relación, lo que estamos haciendo es espantar a los eventuales inversores».
Otro hombre tocado por la verba de Alberto también respondió a través de su vocero. Felipe Solá fue criticado en Miami por proponer el alojamiento de delincuentes comunes en contenedores, algo que R. Saá consideró un acto de corrupción -por el precio que cree se pagará por el sistema-y una viola-ción a los derechos humanos.
El portavoz de Solá, Jorge Matheus, se quejó de que Alberto ignorase que «en comisarías que pueden albergar 17 presos hay más de 50, para citar un solo ejemplo, y que ante la llegada del verano es harto necesario encontrar una solución rápida». Más le molesta a Matheus que Rodríguez Saá hable de derechos humanos cuando el subsecretario del área en la provincia es Jorge Taiana (h), el mismo que ocupó ese cargo en el orden nacional cuando Adolfo R. Saá fue presidente en diciembre pasado.
«A nadie en su sano juicio se le ocurre encerrar presos en los contenedores. Es la adecuación de enormes estructuras apiladas en los puertos para que puedan ser habitadas, como lo hacen en la actualidad muchas empresas que las utilizan para obradores o para viviendas, e incluso para el funcionamiento de escuelas en distritos de nuestra propia provincia», termina explicando Matheus.
Del menemismo, caso raro, ayer nadie habló sobre esta idea. Pudo hacerlo alguien porque la iniciativa le pertenece -en un contexto no proselitista-al propio Carlos Menem. La plantearon en 1993 Roberto Dromi, Eduardo Bauzá y Eduardo Menem, y justificó el nombramiento de Dromi como asesor presidencial con la misión de confeccionar el nuevo Digesto de las leyes vigentes en la Argentina. El argumento de esa tarea que nunca se completó era salvar al país de la « asfixia jurídica» en un sistema de leyes donde conviven miles de leyes inoperantes o que se contradicen con normas que las superaron.
En aquel momento esa revisión de las leyes vigentes en realidad sirvió para preparar los borradores de la reforma constitucional que se aprobó en el año siguiente tras el pacto de Olivos. Esta vez la misma idea quiere usarse como gatillo de una revolución.
No dice Matheus lo que más mortificó al felipismo. Las críticas de Alberto las hizo acompañado en Miami por el adolfista Luis Lusquiños, principal contacto con Teresa Solá, esposa del gobernador. Pero de eso ni mejor hablar.




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