Rodríguez Saá vs. Solá y López Murphy en Miami
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Rodríguez Saá, que compartió la mesa dedicada a la Argentina junto con López Murphy y Carlos Ruckauf, retrucó impasible: «Más inseguridad hay cuando las leyes están escritas y nadie hace nada para ver si tienen vigencia. Además, es un plan de sólo seis meses; el primero, revisamos los códigos; el segundo, las leyes importantes; el tercer mes revisamos las leyes más accesorias».
En el otro momento ríspido de la mesa que sesionó en el Hotel Biltmore de Coral Gables, el hermano de Adolfo Rodríguez Saá cargó con dureza poco usual contra el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que ejerció hasta diciembre Ruckauf y continúa ahora Felipe Solá. No bastó que la esposa del gobernador hubiera acompañado a su hermano el candidato en su principal acto de esta campaña, el del Luna Park. Tampoco que en la mesa estuviera sentado un hombre llamado a defender -su cargo está creado para eso-a su gobierno frente a los ataques externos como el canciller Ruckauf.
El tercer invitado, el que cosechó más aplausos de un público nacido para escuchar su discurso, López Murphy, mantuvo silencio porque prefirió centrarse en una posición moderada. Repasó los últimos 15 años de economía argentina y, en su afán de mostrarse en el centro del centro, hasta reivindicó algunas medidas de la gestión Menem. «Las reformas de los años '90 no fueron malas. Lo malo fue no completarlas como hubiera sido necesario para no entrar en la crisis que estamos pasando.»
Ruckauf, alejado de cualquier tentación de pelear con nadie, eligió entonar el rap de la reactivación del gobierno Duhalde. Prometió, además, que su jefe Duhalde dejará el cargo el 25 de mayo «y lo entregará a un presidente elegido democrático. Ese es un compromiso de hombre, que es más importante que los tratados firmados».
En el turno de las preguntas, Alberto Rodríguez Saá reanimó al auditorio cuando le preguntaron sobre la declaración de default de la deuda cuando su hermano era presidente: «No declaró el default sino que sinceró la situación. La Argentina no estaba en condiciones de pagar. Mi hermano sólo lo pronunció en un discurso. Y si alguien aplaudió o festejó, no es cosa de mi hermano. Vamos a pagar; queremos pagar, pero lo que queremos saber es cómo se compone esa deuda. Se dice por ahí que en algún momento hubo grandes negociados», remató Rodríguez Saá.




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