No se agotan en las enumeradas por este diario ayer las embajadas que Carlos Ruckauf se propuso copar «a cuenta» del próximo gobierno desde la Cancillería. Además de la de Brasilia (para Vittorio «Toto» Tacetti), la de Londres (para Fernando Petrella o Federico Mirré), la de Amsterdam (para José Berro Madero), la de La Paz (Piñeiro Iñíguez) y la de Túnez (para Fernando Taboada), «Rucucu» se ha propuesto llevar a otros tres destinos a más «okupas» (se los conoce así por el arribismo un poco descarado). Se trata de Irlanda (para Carlos Foradori), Paraguay (Enrique Iglesias, ex Chile y hoy subsecretario) y Austria (para Elsa Kelly, que dejó libre Italia para que vaya Humberto Roggero a ese destino). Al parecer, Ruckauf tendría acordada esta invasión de embajadas con Néstor Kirchner. Pero resulta posible que haya participado de estas decisiones a Carlos Menem o a Adolfo Rodríguez Saá. Si alguno de ellos se impone el 27 de abril, quien deberá buscar asilo en el exterior será el propio canciller, porque se la tienen jurada.
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