Ruckauf ordenó un verano de emergencia a sus ministros
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«En diez años tragamos y digerimos muchas cosas y ese proceso biológico terminó. Hemos soportado que los liberales usurparan una parte de nuestro gobierno.Yo no quiero más ni Marías Julias ni Alderetes adentro del movimiento peronista», dijo ante un grupo de jóvenes que lo escucharon en un hotel de la playa, actividad que cerró el encuentro que realizó en la costa con sus ministros.
Ruckauf mudó a su gabinete a la playa durante el fin de semana, con la idea de una jornada de trabajo, un estilo que el gobernador viene practicando en distintos ámbitos; por caso, reunió a referentes de las provincias en el porteño complejo La Plaza el viernes pasado, también con esa mecánica de armar «grupos de reflexión».
Encuestas
Cada uno informó sobre su área y cerró con un discurso, ronda en la que se diferenciaron Octavio Bordón y Jorge Sarghini, por más pesimistas en el rumbo de la economía y menos seducidos por los sondeos.
Dudas
«Cada miércoles quiero una actividad», les pidió el gobernador y ordenó que empiecen a programar esa agenda semanal de corte de cintas.
Sólo pidió una licencia en ese presupuesto austero que encomendó, para que Sarghini revea las partidas presupuestarias para sumar personal a la Policía Bonaerense, 2 mil hombres, y comprar patrulleros y armas con el sistema de leasing.
Desalentador también fue para el grupo reflexivo el diagnóstico del ministro de Salud, Juan José Mussi, que reflejó que un «aluvión de indigentes» reclama por medicamentos para tratar enfermedades terminales y teme no poder cumplir con la asistencia. En cambio, se habló de un fondo fiduciario a través del BID que permita la remodelación de 10 hospitales. El clima se distendió cuando le tocó el turno a Diego Guelar, quien antes de hablar posó sobre la mesa una vaquita de peluche sonriente y florida, que causó risa al grupo.
«El año que viene el curso económico mejorará porque ya llegó a su piso la crisis, aunque el año que viene lo veo muy malo para la provincia, por eso si nos preparamos nos va a ir bien», alentó el bonaerense a los suyos después de lamentar «haber reducido obras porque nos pidió la Nación que bajemos el gasto».
Los ministros le habían presentado quejas por esos recortes, pero el compromiso ya estaba suscripto y sólo les quedaba el remedio de recalcular las partidas que tenían pensadas para cada área. El propio Sarghini manifestó allí sus dudas de que no sea suficiente con el blindaje económico y que el gobierno nacional no pueda cumplir con los giros a los que se comprometió con la provincia.




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