3 de diciembre 2000 - 00:00

Ruckauf ordenó un verano de emergencia a sus ministros

Carlos Ruckauf instruyó a sus ministros para que gasten sólo en sueldos y mantenimiento de servicios en los próximos tres meses, les cortó las vacaciones y les ordenó una agenda con actividades oficiales una vez por semana. «Quiero un gabinete con más presencia», dijo luego de escuchar un diagnóstico desalentador que intentó remontar asegurándoles que la crisis económica se terminará el año próximo y sólo pidió aumentar el gasto para la Policía.

Desde Villa Gesell, donde mantuvo la reunión de gabinete, Ruckauf también disparó contra Carlos Menem, María Julia Alsogaray y Víctor Alderete.

«En diez años tragamos y digerimos muchas cosas y ese proceso biológico terminó. Hemos soportado que los liberales usurparan una parte de nuestro gobierno.Yo no quiero más ni Marías Julias ni Alderetes adentro del movimiento peronista»
, dijo ante un grupo de jóvenes que lo escucharon en un hotel de la playa, actividad que cerró el encuentro que realizó en la costa con sus ministros.

Ruckauf
mudó a su gabinete a la playa durante el fin de semana, con la idea de una jornada de trabajo, un estilo que el gobernador viene practicando en distintos ámbitos; por caso, reunió a referentes de las provincias en el porteño complejo La Plaza el viernes pasado, también con esa mecánica de armar «grupos de reflexión».

Los funcionarios bonaerenses recalaron el viernes a las noche en Parque Bonito, un predio del Banco Provincia, y compartieron una cena, para recién el sábado mantener extensas reuniones para hablar del presupuesto provincial con el plus de querer Ruckauf mostrar un gabinete cohesionado.

Encuestas

Ruckauf entusiasmó con encuestas a sus colaboradores, «nos están aplaudiendo» por la gestión, les dijo comparando un sondeo con otro hecho al gobierno nacional, que aseguró le dan «56% y 61% de imagen positiva, y es mucho ya que, al mismo momento, el gobierno nacional tiene el mismo porcentaje, pero de imagen negativa», les mostró.

Cada uno informó sobre su área y cerró con un discurso, ronda en la que se diferenciaron Octavio Bordón y Jorge Sarghini, por más pesimistas en el rumbo de la economía y menos seducidos por los sondeos.

El compañero de fórmula de Carlos Chacho Alvarez incluso puso en riesgo la continuidad así del gobierno nacional: «En un año tenemos gobierno de coalición», disparó. «En cuatro o cinco meses este gobierno puede fracasar si no se hace un pacto en serio para garantizar la gobernabilidad, porque el blindaje sólo nos garantiza un piso de coparticipación», consideró el director de Educación y Cultura de la provincia.

Dudas

El ministro de Economía, por su lado, puso en duda el cumplimiento de los pocos planes que se estaban ajustando allí, en función del pacto firmado con la Nación. Sarghini pidió que en los próximos meses, el primer trimestre de 2001, sólo se gaste en sueldos y mantenimiento básico, y Ruckauf anunció que nadie tendrá vacaciones en el verano.

«Cada miércoles quiero una actividad»
, les pidió el gobernador y ordenó que empiecen a programar esa agenda semanal de corte de cintas.

Sólo pidió una licencia en ese presupuesto austero que encomendó, para que
Sarghini revea las partidas presupuestarias para sumar personal a la Policía Bonaerense, 2 mil hombres, y comprar patrulleros y armas con el sistema de leasing.

Desalentador también fue para el grupo reflexivo el diagnóstico del ministro de Salud,
Juan José Mussi, que reflejó que un «aluvión de indigentes» reclama por medicamentos para tratar enfermedades terminales y teme no poder cumplir con la asistencia. En cambio, se habló de un fondo fiduciario a través del BID que permita la remodelación de 10 hospitales. El clima se distendió cuando le tocó el turno a Diego Guelar, quien antes de hablar posó sobre la mesa una vaquita de peluche sonriente y florida, que causó risa al grupo.

«El año que viene el curso económico mejorará porque ya llegó a su piso la crisis, aunque el año que viene lo veo muy malo para la provincia, por eso si nos preparamos nos va a ir bien»
, alentó el bonaerense a los suyos después de lamentar «haber reducido obras porque nos pidió la Nación que bajemos el gasto».

Los ministros le habían presentado quejas por esos recortes, pero el compromiso ya estaba suscripto y sólo les quedaba el remedio de recalcular las partidas que tenían pensadas para cada área. El propio
Sarghini manifestó allí sus dudas de que no sea suficiente con el blindaje económico y que el gobierno nacional no pueda cumplir con los giros a los que se comprometió con la provincia.

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