Scioli da el sí pero condiciona ser vice en fórmula Kirchner
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Daniel Scioli Resolvió no postularse en la candidatura porteña, pero irá como vice en la lista acompañando a Néstor Kirchner.
Scioli no renunciará a la Secretaría presidencial de Turismo y Deportes. «La mejor campaña es mostrar a la gente trabajando», dijo anoche en el hotel City, donde presidió una reunión entre las bandas peronistas de la Capital. «¿O acaso acá ha renunciado Solá, Romero, el propio Kirchner, Carrió, Moreau o alguien más al cargo que tiene? Yo sigo en mi puesto con la consigna de siempre, trabajo, trabajo y trabajo».
La renuncia que hará Scioli a esta candidatura la hará luego de que termine de negociar los términos en que integrará la fórmula con Kirchner. Aunque nadie piensa que haya una marcha atrás en la decisión, el secretario de Deportes tiene pendiente la negociación con el gobernador de Santa Cruz varios puntos:
Un primer punto es el agravio a enmendar por parte de Kirchner. Es cierto que la oferta se hizo hace rato, pero el sí del sábado en el departamento de los Kirchner en la calle Juncal de la Capital Federal no era para hacerlo público ayer a la prensa. Scioli creyó que seguirían conversando y se enteró del anuncio leyendo los diarios. Le molestó sentirse apurado por el gobernador, que le explicó que no tenía otro remedio que hacer eso, so pena de ser víctimas los dos de una agresión que venía del propio corazón del duhaldismo. Aquí los detalles:
• Scioli y Kirchner, con sus esposas y el jefe de campaña kirchnerista Alberto Fernández de testigo, cerraron la fórmula, pero también acordaron mantenerla en secreto hasta nuevo aviso. Con esa confianza partió en la tarde de ese sábado Scioli rumbo a Mar del Plata para participar de una fiesta de casamiento. ¿Por qué el silencio? Porque en ese almuerzo, frugalísimo pescado con ensalada -una ofensa para el invitado, que mantiene uno de los quinchos más ricos de la Capital, en su casa del Abasto- despuntaron varios roces.
• El principal entre Scioli y los Fernández (Cristina y Alberto). «Yo sé que ustedes no me quieren porque hablan siempre de mi pasado menemista. Pero díganme qué tendría que decir de eso y lo podemos discutir?». Cristina: «¿Qué dirías?». Scioli:...»Diría que hay que renovar la política, y que como Duhalde dio un paso al costado, Carlos Menem también tendría que hacer lo mismo». La mesa murmuró como evaluando a un discípulo: «Bien... bien».
• También Scioli planteó sus dudas sobre la credibilidad de la dupla. Admitió gustarle la idea de un discurso productivista, contra los especuladores. «Pero no me gusta nada eso de que decís que hay que estatizar los trenes.» Kirchner: «Nunca dije eso, nunca dije eso... Me sacan de contexto». Scioli: «Que te entiendan mal ya es un error, no se puede correr ese riesgo. ¿Qué quisiste decir?». Kirchner: «Lo que está diciendo el Presidente, que hay que sacarles las concesiones a los que no cumplen, lo dice de los trenes, por ejemplo».
• Kirchner le explicó que la elección de Scioli era no sólo porque representa a un sector con buenas relaciones con el menemismo, matizando el anti-menemismo del santacruceño.
También porque muchos gobernadores y legisladores lo ven bien por las mediciones en las provincias. «Duhalde me dijo -apuntó Scioli para ganar espacio en una mesa ajena- que hay encuestas que me dan tan bien como muchos candidatos presidenciales.»
• ¿Por qué no anunciar el acuerdo el fin de semana? Porque Scioli conoce la sensibilidad de la piel menemista para medir las lealtades y las traiciones. Su experiencia en la política como casi una política de Estado (fue diputado menemista, candidato delarruista, funcionario adolfista) le hizo advertir que necesitaba algún tiempo para consolar a los heridos de ese palo. «Vos -dijo Scioli dirigiéndose a Alberto Fernández- que la conocés mejor a Alicia Pierini (menemista que es compañera de fórmula en la Capital) ¿por qué no vas hablando con ella?» Fernández sonrió como diciendo: «Ni me va a atender después de esto».
• ¿Por qué quebrar ese silencio que mostró al veterano Kirchner apurando por los medios al joven Scioli? Algo mostró en el almuerzo. Estaba molesto porque los diarios del sábado anunciaban que Duhalde intentaría por última vez convencerlo a Roberto Lavagna de ser el 2 de la fórmula en una cena en Pinamar. «Me esmerilan los duhaldistas con esto de que Duhalde me pone el vice, eso lastima, no me conviene. Tendríamos que hacer algo...» De ese almuerzo Kirchner se fue a una cumbre con dirigentes del interior que adhieren a su candidatura llevados al hotel Intercontinental por el diputado porteño Eduardo Valdés y su «kirchner» territorial, el bicolor Rafael Bielsa.
• Lo interrumpieron por teléfono de algunas redacciones de diario que le dijeron que Carlos Ruckauf estaba llamando de Villa Gesell con la noticia de que Lavagna decía que no a la vice definitivamente. ¿Cómo -se preguntaron los kirchneristas- si la reunión Duhalde-Lavagna es esta noche? El jefe tronó: «Ese es 'Rucucu', que está contra mi candidatura y que me quiere esmerilar mañana en los diarios con la noticia de que se me cayó otro vice.» Sí, dijo la barra en el Intercontinental, es «Rucucu» que se está vengando. «¿De qué?», preguntó un mendocino que había llegado con Juan González Gaviola (ex bordonista, ex chachista, ex adolfista, ahora kirchnerista). «De cuando Néstor dijo en 1999 que él apoyaba a Duhalde presidente, pero no a Ruckauf gobernador de Buenos Aires.»
• Kirchner, que vive intoxicado por sus prenseros, encontró el atajo para escapar de lo que dice era una trampa: tapar una noticia con otra (el Sí de Scioli por el No de Lavagna). Ideal si además disciplinaba a «Daniel» sobre quién manda, quién pone los tiempos. Dejó que pasaran las horas, no lo llamó a Duhalde, sí a Scioli, ya en pleno casamiento. «Algo va a salir mañana en los diarios», le reconoció. Scioli sólo atinó a llamarlo a Duhalde. Lo encontró en casa de Ruckauf, donde el Presidente cenaba con éste y Lavagna. «Hablé de la candidatura con Néstor.» Duhalde: «¿Cómo va eso?». Scioli: «Seguimos hablando». Duhalde: «Metéle nomás».
• Ayer fue la fiebre de llamados. Lo despertaron a Scioli los menemistas Alicia Pierini (candidata a vice en Capital) y Raquel Kismer de Olmos (candidata a diputada nacional). Le leyeron a los alaridos las noticias que hablaban de que aceptaba la vice. «No acepté nada, es una versión, esperen al lunes.» Desayunó en el Costa Galana con Oscar Ghezzi, empresario hotelero y dirigente internacional del sector con larga experiencia política y salió pronto a correr por la costa, meditando: «No sé de qué se quejan los menemistas. Alicia Pierini -decía mientras trotaba por el Torreón del Monje- ahora va ser candidata a vice-jefe, Kelly Olmos diputada, Mariano Mera (otro menemista) estaba afuera y lo traje. No se pueden quejar ahora». A un acompañante que le repreguntó, le dijo: «Además, ésta es la elección del 27 de abril. La de jefe de Gobierno de la Capital nadie sabe cuándo va a ser, hasta me dicen que Ibarra está pensando en sacar una ley y hacerla en abril de 2004. ¡Falta un año! ¿A qué preocuparse ahora?».
• Por la tarde, de regreso en Capital para votar en la interna de su partido, Scioli fatigó los teléfonos. A Kirchner le confirmó el almuerzo de hoy y le confesó que el acoso menemista era insoportable; Pierini y Olmos estaban en su casa del Abasto tratando, en vano, de que rechazase la oferta. Lo llamó Felipe Solá, quien lo felicitó por integrar la fórmula; finalmente Duhalde quien le preguntó desde Pinamar a qué tanto revuelo. Tenemos que hablar. Hoy se verán apenas llegue el Presidente a Buenos Aires, quiere ir al almuerzo con Kirchner con un dato que sabe que el santacruceño no tiene: qué tipo de apoyo le va a dar el gobierno nacional a una fórmula en la cual no hay ningún bonaerense.



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