9 de enero 2002 - 00:00

Se complica el incentivo docente

Graciela Giannettasio debutó ayer como ministra de Educación acorralada por los gremios que amenazaron no iniciar las clases en marzo si el gobierno no paga el incentivo docente.

A las dos horas de jurar, Giannettasio recibió a Martha Maffei y a Hugo Yasky de CTERA, a Jorge Dobal de AMET (escuelas técnicas) y a Pedro Bayugar de SADOP (docentes privados).

En banda, los sindicalistas pidieron que pague los $ 330 millones adeudados del incentivo docente y que incluya otros $ 660 millones en el presupuesto 2002.

Giannettasio
dijo poco. «La intención del presidente Duhalde es garantizar el incentivo docente», afirmó y prometió reunirse con Jorge Remes Lenicov de Economía para discutir el tema.

Más tarde, la ministra admitió ante la prensa que en el gobierno existe «preocupación» de que se trabe el comienzo del ciclo lectivo 2002.

Más seria, anticipó que «no hay margen para discutir» el presupuesto que diseñe el gobierno.

• Más pedidos

Sobre el incentivo, repitió la letra de la ley que señala que ese pago extra a los docente dura 5 años, es decir recién vencerá en diciembre de 2003.

No conformes, los gremios hicieron más pedidos: quieren que haya becas para alumnos y un fondo que garantice que los sueldos docentes se pagarán al día.

En otras rondas,
Giannettasio recibió a los rectores de las universidades nacionales, y a los ministros y secretarios de Educación de provincias.

A estos les informó que la cartera de Educación absorberá Cultura, Ciencia y Tecnología. Pero esto fue relativizado por otras fuentes del gobierno.

En tanto, los rectores pidieron
certezas sobre al giro de $ 90 millones para pagar los sueldos docentes y no docentes correspondientes a diciembre.

Hoy
Giannettasio se reunirá con Remes Lenicov, y con el jefe de Gabinete, Jorge Capita-nich, para destrabar esos fondos.

Así lo confirmaron
Mario Marigliano de la Universidad de Tucumán y titular del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), y Alberto Dibern de la Universidad de La Plata.

Para más adelante queda la otra deuda que asciende a $ 300 millones, acumulados desde julio cuando la Nación dejó de enviar recursos para los gastos operativos.

También
Giannettasio y los rectores acordaron discutir el presupuesto 2002 que, seguramente, será ajustado sobre los $ 1.800 millones pautados para el año pasado.

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