Se entusiasmó en Olivos Kirchner con dato de retenciones

Política

Cerca de la medianoche del domingo, dominado por el malhumor tras escuchar las últimas apariciones mediáticas del dirigente agropecuario Alfredo de Angeli, Néstor Kirchner llamó desde Olivos al ministro de Economía, Carlos Fernández. Al igual que cuando él era presidente y el ahora titular del Palacio de Hacienda secretario experto en la marcha de las cuentas fiscales, le pidió un dato puntual sobre la marcha de la recaudación impositiva. Kirchner quería saber cómo evolucionaron en mayo los ingresos por las retenciones a las exportaciones.

Aparentemente, y según lo que recogieron su esposa Cristina y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ex presidente buscaba confirmar una teoría: que esta fuente de dinero que el gobierno no debe coparticipar con las provincias no había dejado de fluir, y que en el peor momento del campo las empresas exportadoras de granos (en su visión, las verdaderas impulsoras del conflicto y financistas de los dirigentes agropecuarios en protesta), nunca dejaron de pagar retenciones ni de vender mercadería al exterior. Además, de paso, Kirchner quería el dato imaginando que en pocos días y ya con el conflicto del campo apaciguado y con el Ejecutivo vencedor, su esposa podría dar una buena noticia fiscal: la recaudación general de mayo, incluyendo retenciones, se encamina a un récordhistórico. Fernández tardó unos minutos. Los necesarios para ponerse en contacto con el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y obtener los datos al día que pedía su «ex» jefe. Finalmente poco antes de la medianoche, a Olivos llegó la información: como piso, las retenciones a las exportaciones aportarán este mes unos $ 2.800 millones. Incluso podrían ser récord y alcanzar los $3.000 millones. En cualquiera de los dos casos, los ingresos crecerían más de 100%.

  • Servilleta

    «Vieron, les dije. No hay que ceder. No dejaron nunca de ganar plata, sólo nos están apretando», se entusiasmó Kirchner después de garabatear en una servilleta los datos que le envió el ministro telefónicamente. La información sobre los datos de las retenciones parecían así confirmar la tesis, compuesta de tres afirmaciones, que el ex presidente venía defendiendo en la reunión con Cristina y el jefe de Gabinete: A) El campo en ningún momento dejó de ganar plata por la protesta ya que no dejó de exportar; lo que se refleja en los niveles de retenciones recaudadas. B) Lo que busca el campo con la protesta es afectar el consumo interno, destino al que no se dirige la soja. C) No hay que ceder, porque en el mediano plazo, el agro tendrá que liquidar la cosecha en stock, lo que sucederá en pocos meses, con lo que la caja fiscal no tendrá, al menos en lo que se refiere a las consecuencias económicas, un impacto importante con el conflicto.

    La reflexión del ex presidente, que aparentemente tiene cierto respaldo en los datos de la recaudación que se conocerán el lunes de la semana que viene, merece ciertas aclaraciones. En primer lugar si bien el conflicto impactó poco en las cuentas públicas, la liquidación de las retenciones pueden tener un retraso de entre dos y tres meses. Esto quiere decir que los ingresos de mayo, responden a las ventas concretadas en los primeros meses del 2008, antes del 11 de marzo de 2008, cuando al gobierno implementó las retenciones móviles.

    La segunda salvedad, es que no se puede calcular aún cuáles son las consecuencias de la crisis del campo dentro de la economía argentina; especialmente en cuanto a las pérdidas financieras que provocó la protesta en las cotizaciones de los títulos públicos, que en promedio perdieron 20%. A esto hay que sumar la caída de casi u$s 1.500 millones en reservas del Banco Central y los datos de la actividad en los pueblos y ciudades del interior, donde el campo y sus sectores satelitales son la base de la vida económica.

    Aparentemente, en la visión personal del ex presidente expuesta anteanoche en Olivos, el gobierno puede salir de la crisis cuando quiera y todo lo que se retrase en estas jornadas de protestas será fácilmente recompuesto cuando la economía recupere en el segundo semestre del año el tiempo perdido. «Ese será además el momento de lanzar el programa del Bicentenario», arengaba a su esposa en la noche de Olivos, intentando que comparta su optimismo.

    Además del dato del récord de las retenciones a las exportaciones, la otra información paralela que entusiasmó a Kirchner fue la evolución que tendría la recaudación impositiva de mayo, que nuevamente llegaría a un récord histórico. Los datos del Ministerio de Economía, hablan de más de $ 24.000 millones como piso, por encima del récord anterior de $ 19.620,8 millones de enero pasado y casi 30% más que mayo de 2007. Esto provocaría, que para mitad del año el gobierno de Cristina de Kirchner pueda hablar de un nivel promedio de superávit para todo el ejercicio de 3,5% del PBI, y la posibilidad de manejar a discreción la variable en el resto de 2008.

    «Es más de lo que yo obtuve en el primer año de gobierno», se entusiasmaba Kirchner, defendiendo la posición que luego se impondría en la mañana de ayer: «No hay que sentarse a negociar con el campo, y cualquier medida que se anuncie, debe ser unilateral».
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