La Fuerza de Tareas Conjunta Fortín tuvo su primera baja y no por ataques de contrabandistas o narcotraficantes. La falta de presupuesto dejó fuera de combate a la sección de radares del Ejército Argentino que se había desplegado en la frontera nordeste para prevenir y combatir esos delitos trasnacionales. Con banda y marcha militar, Nilda Garré había lanzado a mediados de junio el operativo conjunto denominado Fortín.
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Se trata de un plan de obtención de información de vuelos furtivos provista por radares de la Fuerza Aérea y del Ejército Argentino. El traslado de los radares y la ejecución de la misión quedaron a cargo del general de división Daniel Camponovo, quien asumió la comandancia operacional del Estado Mayor Conjunto, una función creada el año pasado en el marco del decreto que reglamentó la Ley de Defensa Nacional. Pero a tan sólo quince días de su lanzamiento, el personal del Ejército que operaba los radares Cardion de alerta temprana regresó a su destino original (el 4 de julio pasado) porque no contaban con los recursos (viáticos y gastos de funcionamiento) necesarios para solventar su estadía en la provincia de Formosa.
En la cena de camaradería que se llevó a cabo el 5 de julio en Campo de Mayo, Kirchner mencionó en su discurso la misión de cooperación entre fuerzas armadas y de seguridad en la represión de los delitos de contrabando y narcotráfico en el NOE. Sin embargo, la task force Fortín para ese entonces ya no contaba con los operadores y técnicos especializados. Las palabras de Kirchner quedaron -como suele suceder con los anuncios políticos- superadas por una realidad desconocida por el propio orador.
El operativo Fortín surgió por iniciativa de Defensa, que buscó sumar a Interior mediante un convenio de cooperación a la tarea de fortalecer la capacidad de detección de aeronaves furtivas. El incremento de vuelos ilegales en la zona fronteriza de las provincias de Formosa, Chaco y Misiones dio lugar a este esfuerzo conjunto con el propósito de combatir a los contrabandistas y narcotraficantes que utilizan esa vía de acceso al país. Y de paso generar un mensaje del compromiso del gobierno con un asunto de la agenda de seguridad internacional. Hoy sólo están en operación los radares móviles de la Fuerza Aérea, equipos Westinghouse TPS 40, ubicados en Resistencia y Posadas. Los radares del Ejército: 3 aparatos bidimensionales Cardion Alert Mk.II -proveen altura y orientación de los aviones- quedaron depositados en el Regimiento de Infantería de Monte 29 cercano a la ciudad de Formosa con su dotación reducida sólo al personal de mantenimiento.
Regreso
El resto, los operadores que se encargan de obtener la información de las pantallas, clave para determinar si un avión es legal o ilegal, retornó al Grupo de Artillería Antiaérea 601 con asiento en Mar del Plata.
Si uno se guía por el flujo de las partidas asignadas a esta operación conjunta, se diría que la voluntad política de la administración Kirchner es sólo para la vitrina regional. La información obtenida por estos radares se integra al Centro de Operaciones Aeroespaciales, con asiento en el Grupo de Vigilancia y Control Aéreo ( ubicado en la localidad bonaerense de Merlo), de la Fuerza Aérea Argentina. Si se observa y confirma que existen indicios de un vuelo irregular, los uniformados deben recurrir a un juez federal, quien ordena el procedimiento de captura o represión que queda a cargo de las fuerzas de seguridad. Este mecanismo lleva tiempo, no es inmediato, además la Gendarmería, con presencia casi exclusiva en el NOE, también carece de los medios de comunicación y de helicópteros apropiados para una maniobra de respuesta rápida. Garré había entregado a su colega de Interior la letra del convenio que explica esta división de funciones de acuerdo con las leyes de Defensa y Seguridad Interior. Claro que estas amenazas trasnacionales no saben de la división del trabajo entre el área castrense y la de seguridad. Más bien se sirven de esa burocracia, aprovechan el tiempo que demanda la ejecución de un procedimiento para darse a la fuga antes de la llegada de las fuerzas del orden.
Otra etapa aún no reglamentada de la Fuerza de Tareas Fortín es qué hacer con el acopio de datos y parámetros de las aeronaves detectadas. Es un proceso de inteligencia que según el cristal con que se mire podría ser responsabilidad de los uniformados o de las fuerzas de seguridad. Defensa, muy sensible a los cuestionamientos por espionaje luego del caso Trelew, prefiere girar los dossier para análisis de los gabinetes de Gendarmería y Prefectura. En la región se detectan más de quinientos vuelos ilegales por año, que provienen en su mayoría de Paraguay y tienen por destino pistas precarias ubicadas en áreas rurales de Corrientes y las demás provincias del NEA.
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