Leopoldo Moreau se proclamó anoche candidato a presidente por la UCR en el comite nacional partidario, después que los resultados de Chaco, Formosa y San Juan le garantizaran que contaba con una diferencia lo suficientemente grande como para compensar el resultado favorable a la fórmula Rodolfo Terragno-Jaime Linares en la primera vuelta de la interna nacional de la UCR. Poco después de las 22, Moreau convocó a Rodolfo Terragno a sumarse en «un puño» a la campaña presidencial de la UCR. En Chaco, la diferencia reconocida ayer por el comité de campaña de Terragno se elevó a 90% para Moreau desde el comienzo del escrutinio. Hacia las 21, los datos extraoficiales ya hablaban de casi 46.000 votos para Moreau-Losada contra 4.785 para Terragno-Linares. La discusión entonces giraba en torno al número de votantes que acudieron a los comicios, pero un aire derrotista ya inundaba a la gente de Terragno. Mien-tras tanto, en San Juan y en Formosa, los resultados, aunque más parejos, también daban a favor de Moreau. Hacia las 21.50, Norberto Rinaldi, presidente de la junta nacional electoral de la Unión Cívica Radical, ya consideraba irreversible el triunfo de la fórmula Moreau-Losada: «Estos resultados, a juicio de la junta, hacen que el triunfo de la lista de Moreau-Losada sea irreversible», dijo mientras daba a conocer resultados provisorios sobre 50% de las mesas escrutadas en el Chaco y que le otorgaban una ventaja de más de 27 mil votos. En ese momento la diferencia de votos en Chaco era terminante: 30.818 para Moreau contra 3.001 para Terragno.
• Aplastante
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Esa diferencia por si sola fue suficiente como para contrarrestar los 26.588 votos a favor de Terragno que quedaron pendientes de la elección interna del 15 de diciembre. Las elecciones originales se realizaron hace dos meses, pero las denuncias de fraude que existieron desde ambos sectores obligaron a votar nuevamente en tres provincias, aunque con una ventaja inicial para Terragno, según el escrutinio oficial de aquellos comicios. Ese escándalo fue un mar de acusaciones cruzadas que originaron la realización nuevamente de esa elección en San Juan, Formosa y Chaco.
No obstante eso, desde el comando de campaña de Terragno se denunció desde temprano que en Chaco no pudieron fiscalizar algunas de las 409 mesas habilitadas -en realidad no llegaron a nombrar siquiera fiscal general en 11 departamentos de esa provincia-y que la junta electoral en esa provincia no había ordenado que cada elector firmara el padrón, una medida pedida por los terragnistas para asegurar transparencia al proceso.
Los primeros cómputos, difundidos a las 19.40 y con apenas 9 mesas escrutadas en Chaco, otorgaron una abrumadora mayoría en favor de la lista encabezada por Moreau, que luego fue acentuándose con el correr de las horas. Mientras tanto, en Formosa y en San Juan, los cómputos iniciales daban una leve ventaja a favor de Moreau, aunque con posibilidades de equilibrio para Terragno. De todas formas, el número de votos en esas dos provincias no resultaba significativo. Formosa y San Juan fueron las provincias que esta vez marcaron la ausencia de votantes en la interna, mientras que en Chaco votó cerca de 70% del padrón de afiliados y más de 15% de independientes. Las razones fueron varias.
En San Juan, la UCR directamente había ordenado no concurrir a las urnas a pesar de la decisión de la Justicia, que ordenó nuevos comicios.
En Chaco, la cuestión se convirtió en un desafío para el gobernador Angel Rozas, que debió demostrar la veracidad del resultado original del 15 de diciembre en su provincia. El cuestionamiento de Terragno a esos cómputos llegó a provocar su renuncia como presidente del comité nacional partidario.
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