7 de noviembre 2005 - 00:00

Se le escapa la tortuga

El diario «La Nación» suele sorprender con comentarios de tremenda iracundia que a veces alterna con otros excesivamente suaves. Entre los «violentos» puede considerarse el de este domingo de Joaquín Morales Solá que vale y es lógico en la segunda parte, pero en la primera demostró que no entendió mucho la Cumbre de Mar del Plata. Habla de «fracaso de la reunión», dice que Néstor Kirchner es «un argentino de manual que pecó de ombliguismo», dice que el Mercosur se transformó en un «partido vecinal», que tiene un liderazgo natural en Brasil (algo que no sucedía hace 10 años hasta que la Argentina cayó en populismos). Llama insignificante a América latina y la menciona como la región de mayores desigualdades (algo que tampoco es correcto). Le adjudica a Kirchner haber tenido la obligación de ser «acogedor» como si el localismo tuviera que silenciar a los países. Pinta bien que Néstor Kirchner se sentía feliz -y es un error- por haber podido mandonear desde su puesto de moderador a 29 países incluyendo maltrato a EE.UU., México y un poco a Chile. Pero más allá de estos males en la forma de ser en el primer mandatario argentino debió reconocerle que pelear por los subsidios es justo y que lo acompañaron mandatarios moderados como Tabaré Vázquez de Uruguay, Lula Da Silva de Brasil y Nicanor Duarte Frutos de Paraguay. Que el presidente argentino por sí haya enemistado a la Nación con dos países latinoamericanos, México y Uruguay, de por sí habla de una falta de tacto y sobre todo diplomacia, grave para la Argentina. Pero le puede pedir el columnista que «abandone su cómoda posición de no hacer nada en Bolivia, en Perú y en Chile». ¿Acaso cree Morales Solá que Néstor Kirchner y la Argentina tienen algún liderazgo para meterse dentro de otros países y sobre todo de Chile al que inexplicablemente cita?

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