El secretario del vicepresidente Amado Boudou, Eduardo Romano, negó conocer o haber mantenido conversaciones telefónicas con el abogado Alejandro Vandenbroele, el titular del fondo The Old Fund que adquirió la firma Ciccone Calcográfica, al declarar como testigo en la causa.
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Romano incluso aportó su teléfono celular, que aclaró sólo usa él y por cuestiones laborales, con el cual demostró que no tenía en su agenda el número de Vandenbroele ni tampoco un número asignado a The Old Fund.
"Quiero dejar constancia de que las comunicaciones que dicen los medios que realicé al señor Alejandro Vandenbroele, de acuerdo a la planilla exhibida en el juzgado, queda constancia que nunca realicé ni se concretó ninguna llamada con Vandenbroele", declaró Romano.
En varias oportunidades durante su declaración Romano solicitó al juzgado que se deje constancia de que registro telefónico del día 18 de junio de 2010 por el que fue consultado en su testimonial pertenecía al estudio Fargosi y no a The Old Fund. Finalmente, el acta señaló que el registro de llamado "según las constancias de la causa es titularidad del studio Fargosi & asco".
Al ser consultado por una llamada al departamento de Juana Manso 740 el 21 de junio de 2010, el secretario del vicepresidente indicó que "su duración fue de once segundos, lo cual demuestra que se disparó, que llamé y corté enseguida". "Pudo haberse disparado alguna llamada porque tengo agendado los dos teléfonos, uno arriba del otro", completó.
Romano aclaró que José María Nuñez Carmona "no tenía reuniones" en el Ministerio de Economía y explicó que necesitaba autorización para ingresar al edificio de la cartera.
Para este miércoles estaba prevista la indagatoria de Forcieri, pero su abogado Pablo Slonimsqui pidió una prórroga y señaló que se le hacía imposible viajar a la Argentina antes de agosto, teniendo en cuenta que actualmente es representante del Gobierno ante el Banco Mundial en Washington.
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