Sectarismo con Illia
Si hay quien sospecha por la falta de espíritu democrático de la actual administración, ayer tuvo oportunidad de confirmarlo: en el vallado de la Casa Rosada, la fuerza policial le impidió el acceso al ex presidente Raúl Alfonsín, quien sólo portaba una corona de laureles para ubicarla a los pies del busto de Arturo Umberto Illia, como recuerdo de los 40 años del golpe militar en su contra. No hubo gestión, pedido ni intermediación que cambiara la actitud de la guardia, por más que aguardaron lo suficiente para que alguna autoridad modificara el absurdo. Nadie se atrevió en el gobierno (aunque había más de un ministro y otros secretarios de Estado). Temor ciego para actuar pues Néstor Kirchner estaba en La Plata. Este insólito episodio, tardíamente además informado por los medios -lo cual movió a más de una suspicacia entre los radicales-, luego pretendió ser reparado por la Presidencia. Se le propuso entonces a la UCR hacer un homenaje al médico cordobés derrocado hace cuatro décadas, en la Casa de Gobierno, presidido por Kirchner, al cual se invitaba al rechazado en la mañana Raúl Alfonsín. Pero éste no aceptó el convite, obviamente ofendido y consagrando un gesto ético cuando todos los días se repiten anomalías de tipo institucional y falta de generosidad política.
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Raúl Alfonsín, los hijos de Arturo Illia y militantes radicales salen de una misa homenaje al ex presidente en la Catedral.
No pudieron poner una ofrenda frente al busto de Illia en el ingreso a la Casa de Gobierno.
Para entonces, el ex presidente y sus seguidores se habían retirado. Alfonsín pidió no dramatizar, pero rechazó la sugerencia de volver a la Casa Rosada a concretar el acto fallido. Dejó, sin embargo, prosperar las quejas que llovieron sobre Kirchner.
«Es una muestra más del autoritarismo del Presidente», dijeron en un comunicado conjunto los diputados y senadores de la UCR. «Lamento y repudio el hecho de que no hayan dejado entrar a una pequeñacomitiva», dijo Gorosito: «Illia se habría comportado de otro modo».
Fueron horas incómodas para el gobierno cuando Alfonsín aparece, luego de su trato fluctuante con Kirchner, volcado hacia la oposición. Es, de hecho, el principal promotor de la candidatura de Lavagna, hoy por hoy el más incómodo rival de la Casa Rosada.
Antes, Alfonsín, Gorosito y los hijos del ex presidente, Emma y Leandro Illia, con autoridades partidarias y legisladores, habían participado de una misa para recordar al presidente que, 40 años atrás, dejaba el gobierno por la fuerza: un golpe más en la larga saga del siglo XX.




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