29 de junio 2006 - 00:00

Sectarismo con Illia

Si hay quien sospecha por la falta de espíritu democrático de la actual administración, ayer tuvo oportunidad de confirmarlo: en el vallado de la Casa Rosada, la fuerza policial le impidió el acceso al ex presidente Raúl Alfonsín, quien sólo portaba una corona de laureles para ubicarla a los pies del busto de Arturo Umberto Illia, como recuerdo de los 40 años del golpe militar en su contra. No hubo gestión, pedido ni intermediación que cambiara la actitud de la guardia, por más que aguardaron lo suficiente para que alguna autoridad modificara el absurdo. Nadie se atrevió en el gobierno (aunque había más de un ministro y otros secretarios de Estado). Temor ciego para actuar pues Néstor Kirchner estaba en La Plata. Este insólito episodio, tardíamente además informado por los medios -lo cual movió a más de una suspicacia entre los radicales-, luego pretendió ser reparado por la Presidencia. Se le propuso entonces a la UCR hacer un homenaje al médico cordobés derrocado hace cuatro décadas, en la Casa de Gobierno, presidido por Kirchner, al cual se invitaba al rechazado en la mañana Raúl Alfonsín. Pero éste no aceptó el convite, obviamente ofendido y consagrando un gesto ético cuando todos los días se repiten anomalías de tipo institucional y falta de generosidad política.

Raúl Alfonsín, los hijos de Arturo Illia y militantes radicales salen de una misa homenaje al ex presidente en la Catedral.No pudieron poner una ofrenda frente al busto de Illia en el ingreso a la Casa de Gobierno.
Raúl Alfonsín, los hijos de Arturo Illia y militantes radicales salen de una misa homenaje al ex presidente en la Catedral. No pudieron poner una ofrenda frente al busto de Illia en el ingreso a la Casa de Gobierno.
Tarde, Néstor Kirchner mandó a que abran la Casa Rosada para Raúl Alfonsín. No alcanzó: unas horas antes, una caravana de dirigentes de la UCR, encabezados por el ex presidente, no había podido entrar a la Casa Rosada para colocar una ofrenda floral en el busto de Arturo Illia.

Ayer se cumplieron 40 años desde que, el 28 de junio de 1966, un golpe encabezado por Juan Carlos Onganía, volteó a Illia. Nostálgicos, los radicales que ahora fantasean con revivir junto a Roberto Lavagna, habían planeado una serie de homenajes.

Todo funcionó bien, con los ritmos de la UCR, hasta que al mediodía Alfonsín y el jefe del Comité Provincia, Carlos Gorosito, al frente de un comitiva radical, no pudieron ingresar a la Casa de Gobierno, ante la prohibición de la custodia presidencial.

Entonces, se produjo el revuelo: los visitantes, que traían a cuesta la ofrenda floral para depositar en el Salón de Los Bustos, aseguraron que habían solicitado por nota la autorización a la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Oscar Parrilli.

Tras unos minutos de opiniones cruzadas, Alfonsín ordenó desistir y se montó un acto improvisado en las afueras de la Casa Rosada, al lado de las vallas donde finalmente dejaron las flores con las que tenían previsto homenajear al ex presidente radical.

Desde la Secretaría General afirmaron que nunca se había solicitado la autorización. Gorosito y Ricardo Alfonsín aseguraron lo contrario. Entonces, intentó mediar Kirchner que, reto mediante, le ordenó a Parrilli que invite a Alfonsín a hacer el acto en Casa de Gobierno.

Para entonces, el ex presidente y sus seguidores se habían retirado. Alfonsín pidió no dramatizar, pero rechazó la sugerencia de volver a la Casa Rosada a concretar el acto fallido. Dejó, sin embargo, prosperar las quejas que llovieron sobre Kirchner.

  • Autoritarismo

    «Es una muestra más del autoritarismo del Presidente», dijeron en un comunicado conjunto los diputados y senadores de la UCR. «Lamento y repudio el hecho de que no hayan dejado entrar a una pequeñacomitiva», dijo Gorosito: «Illia se habría comportado de otro modo».

    Fueron horas incómodas para el gobierno cuando Alfonsín aparece, luego de su trato fluctuante con Kirchner, volcado hacia la oposición. Es, de hecho, el principal promotor de la candidatura de Lavagna, hoy por hoy el más incómodo rival de la Casa Rosada.

    Antes, Alfonsín, Gorosito y los hijos del ex presidente, Emma y Leandro Illia, con autoridades partidarias y legisladores, habían participado de una misa para recordar al presidente que, 40 años atrás, dejaba el gobierno por la fuerza: un golpe más en la larga saga del siglo XX.
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