El Congreso quedó anoche virtualmente sellado por la presencia amenazante de activistas de izquierda y pique-teros en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Además de la evacuación de poco más de medio centenar de parlamentarios y empleados, se dispuso levantar la sesión del Senado prevista para hoy a la mañana, reservada sólo para el informe bimestral del jefe de Gabinete.
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Ayer, se paralizaron prácticamente las actividades desde que Eduardo Duhalde pidió la asistencia a Olivos de los jefes legislativos Juan Carlos Maqueda, José Luis Gioja, Eduardo Camaño y el diputado Humberto Roggero, cerca de las 15.30. Dos horas más tarde, personal de seguridad dispuso el desalojo de ambas cámaras, mientras en el anexo de la ex Caja de Ahorro se recibía una amenaza de bomba, minutos antes de que la solitaria frepasista Vilma Ibarra propusiera la formación de una comisión bicameral investigadora sobre las incidentes que derivaron en la muerte de 2 manifestantes en Avellaneda, Buenos Aires.
El disidente radical Gerardo Morales (Frente Cívico Jujeño) reclamó testimonial-mente un informe por escrito de Jorge Matzkin y Alfredo Atanasof sobre los trágicos sucesos, pero 24 horas después de que el cuerpo apruebe su iniciativa. Es decir, dentro de -por lo menos- una semana, ya que no habrá sesión antes de ese plazo.
Cerca de las 18, la Policía desalojó con gases lacrimógenos a las Madres de Plaza de Mayo y a jóvenes de la agrupación HIJOS que se habían apostado en las calles adyacentes al Congreso para protestar. En plena campaña electoral, el ARI de Elisa Carrió improvisó al atardecer un acto en Plaza de Mayo para repudiar «el inicio de la etapa represiva que pone en peligro el sistema democrático» y vaticinar que «estamos en víspera de un nuevo 20 de diciembre», en alusión a la nefasta jornada en que las manifestaciones violentas derivaron en una veintena de muertos y la renuncia de Fernando de la Rúa. La rodearon alrededor de 500 izquierdistas y militantes de asambleas barriales al grito de «piquete y cacerola, la lucha es una sola».
La partida de Roggero hacia la quinta presidencial obligó a que los peronistas de la Cámara Baja suspendieran la deliberación de bloque prevista para la tarde.
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