20 de noviembre 2003 - 00:00

Senaduría porteña va para peronismo

Cristina Fernández de Kirchner sufrió ayer el primer revés desde que asumió su esposo: debió convocar para hoy a la Comisión de Asuntos Constitucionales para cubrir la vacante por la minoría porteña en el Senado, que la Corte le otorgó a la peronista María Laura Leguizamón, actual legisladora de la Ciudad y suplente de Gustavo Béliz.

La primera dama, que frenó el ingreso de Leguizamón desde que el gobierno nacional salió a apoyar la reelección de Aníbal Ibarra, tuvo que ceder a las presiones de la ultraduhaldista Mabel Müller y otras damas que amenazaron con dejar sin quórum las sesiones si no se destrababa el acceso de la joven a la banca que permanece vacía desde diciembre de 2001, y que tiene fecha de vencimiento, nada menos, en 2007.

Miguel Angel Pichetto
trató de controlar esta rebelión femenina contra la santacruceña. Se ofreció a mediar y, hace un par de semanas, llevó al bloque oficialista el compromiso de la responsable de Asuntos Constitucionales de aprobar el diploma de Leguizamón, en cuanto concluyera el proceso contra Eduardo Moliné O'Connor. La señora de Kirchner venía demorando su tratamiento, y no sólo por el trabajo que demandó en comisión el juicio político al juez de la Corte, cuya etapa de prueba se clausuró en la víspera (ver nota aparte).

Entre Leguizamón -que contaba con el apoyo de la bancada PJ-y la cantante socialista Susana Rinaldi (heredera del desaparecido Alfredo Bravo y contradictora de la primera por el escaño), Cristina Fernández optó por privilegiar su relación con Vilma Ibarra, hermana del jefe de Gobierno y aliada en el distrito del PS.

Es decir que el pliego de Leguizamón quedó atrapado por obra y gracia de la transversalidad durante varios meses, hasta que Hilda Chiche Duhalde y Müller activaron una embestida contra la comisión que mantenía en el freezer el tema.

Contribuyó a archivar la designación que el riojano Jorge Yoma presentara un dictamen en favor de Rinaldi, utilizando como argumento que el fallo de los conjueces que benefició a Leguizamón había sido irregular porque uno de los magistrados supuestamente habría cambiado, sobre la marcha, el voto.

En realidad, Yoma quería dejar sentado un precedente que ayudara a uno de sus seguidores a ganar una intendencia en la provincia. Este dirigente municipal había utilizado el mismo método que los socialistas al pretender sumar sufragios de distintas boletas, en el caso de Bravo-Rinaldi, la propia, del ARI, y otra del ex socio de Elisa Carrió, Dante Gullo, el Partido Popular Nuevo Milenio.

Colaboró con
Leguizamón que la mendocina Marita Perceval también buscó renovar senaduría con una sola papeleta y sus rivales del radicalismo cuyano pretendían juntar adhesiones de distintas agrupaciones para una sola dupla de candidatos a la Cámara alta, a imagen y semejanza de los herederos de Alfredo Palacios. En principio, se la creía perdidosa a Perceval, así que el caso de la ex duhaldista podía transformarse en un antecedente muy valioso para trasladar la discusión a Tribunales. Finalmente, la mujer de Mendoza anunció su victoria, sin necesidad de dirimir el conflicto ante jueces.

La discusión en Asuntos Constitucionales de esta tarde promete una buena dosis de pirotecnia. El Partido Socialista demandó ayer a
Cristina de Kirchner que «cumpla con el mandato constitucional y suscriba un dictamen decidiendo la inmediata incorporación de la señora Rinaldi». Según los socialistas, que se declararon en sesión permanente, los radicales Raúl Baglini (Mendoza) y Eduardo Moro (Chaco), además de Yoma, e Ibarra ( Vilma) ya adelantaron que los apoyarán. Leguizamón, que se aseguró el aval de Müller, Pichetto, Eduardo Menem, Guillermo Jenefes, Marcelo Guinle y Sonia Escudero, agradecerá el aporte del lopezmurphista tucumano Pablo Walter y espera la definición de la misma Kirchner (¿romperá su acuerdo con los Ibarra?).

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