Pero los inconvenientes no terminaron allí. Los radicales plantearon en la comisión que necesitaban más tiempo para estudiar lo votado por el Senado: «Si no quieren que estudiemos, por lo menos dejen que leamos el proyecto que viene del Senado».
Comenzaron a levantar la voz pidiendo un debate más serio del proyecto.
Ubaldini vio en ese momento que se le iba de las manos la reunión, que sólo estaba convocada para firmar el dictamen y de esa forma llegar a tiempo a sancionar la ley laboral, al menos, la semana próxima. Pero si se abría un debate como el propuesto por la oposición e incluso algunos seguidores de Néstor Kirchner el cronograma cambiaba.
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