9 de junio 2005 - 00:00

Sesión de senadores derivó en ajuste de cuentas político

Cabildeos entre senadores ayer antes de comenzar una áspera sesión de ajuste de cuentas: Miguel Pichetto con Cristina deKirchner, Carlos Reutemann con Jorge Yoma, y Vilma Ibarra y Daniel Scioli con Sonia Escudero.
Cabildeos entre senadores ayer antes de comenzar una áspera sesión de ajuste de cuentas: Miguel Pichetto con Cristina de Kirchner, Carlos Reutemann con Jorge Yoma, y Vilma Ibarra y Daniel Scioli con Sonia Escudero.
La sesión de ayer del Senado tuvo nuevamente más disgustos que alegrías para el gobierno, algo que todo indica se irá repitiendo cada semana a medida que se degrade -por propia relación o por la interna peronista- la relación entre el gobierno y el Congreso.

La mayoría de esos planteos cayó contra el Decreto 535 que habilitó la presentación a elecciones de partidos chicos sin reunir los requisitos mínimos. Todas las cuestiones de privilegio pasaron a la Comisión de Asuntos Constitucionales junto con un pedido casi unánime de que se cite a Aníbal Fernández a brindar explicaciones. Será entonces Cristina Kirchner quien deberá decidir si lo llama a declarar.

Si bien Roberto Lavagna consiguió que convirtieran en ley parte del paquete Antievasión II, senadores de todos los partidos protagonizaron una maratón de cuestiones de privilegio contra el gobierno. Fue otro día de furia contra los proyectos de la Casa Rosada, tal como había sucedido el miércoles de la semana pasada.

• Cuestión de privilegio

Todo comenzó con el riojano Jorge Yoma, que en su provincia soporta todo el apoyo de la presidencia a Angel Maza en la interna partidaria. Yoma presentó una cuestión de privilegio contra Aníbal Fernández por declaraciones del ministro del Interior sobre el Decreto 535 con el que Néstor Kirchner eximió de requisitos mínimos para las próximas elecciones a los partidos recién constituidos, pero que no hubieran reunido, por ejemplo, las firmas necesarias para su homologación, y lo deja en vigencia hasta que la Justicia resuelva finalmente su situación. En La Rioja esa medida beneficia directamente al gobernador en su pelea con Carlos Menem y por otro lado Yoma, que tiene su sigla aparte.

Aníbal Fernández
quiso explicar la necesidad de ese decreto en la existencia de 546 partidosen todo el país que quedaríanen peligro de no participar en las elecciones. Ayer en el Senado nadie le creyó, y todos los partidos terminaron pidiendo su presencia para dar explicaciones, una suerte de interpelación en medio de la furia que Miguel Pichetto consiguió frenar.

Yoma
, hasta ahora más cercano al gobierno, pero peleado por la interna con Maza en su provincia, tampoco aceptó la explicación del vocero del gobierno: «Esto degrada el proceso constitucional. Si el ministro del Interior quiere hacerles favores a sus amigos, que lo haga, pero que no nos mienta, este decreto se hizo por pedido del oficialismo de La Rioja, están modificando las condiciones constitucionales. Perdonen la expresión: que no nos tomen por estúpidos», acusó. La denuncia parecía una declaración de guerra a la Casa de Gobierno y por eso intentó moderarla, sin mucho éxito: «Aclaro que esta medida va en contra de la política que lanzó el Presidente cuando anunció que llegó para recuperar las instituciones. Quiero que venga Fernández y nos explique qué entiende por partidos políticos». Quiso hacer parecer Yoma que ese decreto no había sido firmado por el propio Kirchner, pero no lo logró.

Como el ambiente ya estaba caldeado -y rondaba en el aire la bronca de saber que en minutos se votarían los acuerdos de renegociación con las autopistas de acceso a la Capital Federal, de los operadores portuarios y el plan Antievasión II, todos temas que habían desencadenado la crisis de la semana anterior-, el radical
Gerardo Morales se prendió a la furia: «La firma de este decreto vulnera el sistema constitucional, atenta contra toda la legislación del Parlamento».

• Preparado

El socialista Rubén Giustiniani también fue preparado para la guerra: entró al recinto con la copia de un amparo que había presentado su partido unas horas antes pidiendo la declaración de inconstitucionalidad del Decreto 535.

Pero como era día de furia, la discusión no podía agotarse en ese tema. La radical
Miriam Curletti denunció en el recinto el maltrato que recibieron los legisladores del Chaco cuando tuvieron que soportar un plantón en las oficinas de Alicia Kirchner, un escándalo que ayer había adelantado Ambito Nacional.

El problema fue durante una visita de los intendentes del Impenetrable a la hermana del Presidente, cuando el Ministerio, por lo visto, decidió que los legisladores no participarían de la reunión:
«Los hicieron pasar y nos dijeron a mí y a otros senadores y diputados que esperáramos en una oficina aparte», relató Curletti. «Esperamos por largo tiempo y llegó un secretario para decirnos que no nos iban a poder atender. Señores, yo no estoy acostumbrada a esos tratos», bramaba.

En la cola de protestas terminó subiéndose también
Eduardo Menem, que acababa de recibir la notificación de que fue separado de la Comisión de Legislación General, confirmando que el PJ quería recuperar un cargo allí después que Menem se fue de la bancada oficialista.


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