22 de noviembre 2000 - 00:00

Si no daba quórum no le aceptaban renuncia

El Senado aceptó ayer la renuncia de Juan Ignacio Melgarejo (UCR-Santa Cruz) y rechazó la de Jorge Massat (PJ-Santa Fe) al mismo tiempo que prorrogó por 15 días más la licencia que había pe-dido por 2 meses el polémico salteño Emilio Cantarero.

Massat
, que está siendo procesado por enriquecimiento ilícito, seguirá gozando de los fueros, que le garantizan inmunidad de arresto, mientras que Melgarejo podrá dedicarse a aclarar su inocencia, también en Tribunales, pero en otra causa.

Por otra parte, Cantarero estará sin trabajar en el Senado hasta el 12 de diciembre 5 días después del careo ordenado por Carlos Liporaci-con la periodista Fernanda Villosio que lo señaló como supuesto arrepentido en el cobro de coimas. Votar las 3 cuestiones insumió menos de 10 minutos.

Mucho menos tiempo les tomó desestimar, finalmente, el pliego del radical tucumano Alfredo Mibelli, lo cual habilita ahora a Pablo Walter (Fuerza Republicana) a reclamar la vacante que dejó el fallecido bussista Carlos Almirón. Walter presentó una denuncia ante el juez Jorge Ballestero por presunta extorsión de algunos senadores, en el marco del tratamiento de su pliego.

Melgarejo
, que en la víspera volvió a sentarse sorpresivamente en el recinto después de casi 2 meses de ausencia, repitió la dimisión que había presentado el 21 de setiembre y que entonces, merced a la mayoría peronista, fue denegada. El dimitente decidió participar de la sesión para asegurarse que habría quórum y tratarían su tema. La dificultad para reunir 37 legisladores necesarios para deliberar lo obligó a ubicarse en la banca.

Sintiéndose agraviado, el santacruceño decidió eyectarse a raíz de las sospechas que echó sobre él la neuquina Silvia Sapag, quien le atribuyó a Cantarero haber dicho: «Melgarejo está más pirata que yo». En aquella ocasión, el PJ consideró «injustificada» la denuncia de Sapag y retuvo al radical en la banca a pesar de los reclamos del ofendido.

En plena pelea con Carlos Chacho Alvarez, los justicialistas estaban convencidos de que cualquier renuncia equivalía a admitir culpabilidades y se juramentaron a sellar la puerta de salida. Melgarejo insistió en que había dejado de ser senador y vació su despacho, no obstante el rechazo del cuerpo. Tras la renuncia de Alvarez y la contumacia de Melgarejo la posición opositora perdió razón de ser.

A tal punto que el dimitente ni siquiera tuvo que abrir la boca para que le aceptaran la determinación (antes había rogado, en público y en privado que la respetaran, sin éxito). Bastó con que fuera leída la carta que remitió a la oficina de Mario Losada.

Melgarejo
permaneció sentado en su butaca y no se retiró del hemiciclo, ya que Gerardo Palacios (PJ-Tierra del Fuego) solicitó que la renuncia fuera aceptada a partir de hoy. «No quiero sentir tristeza de verlo dejar la Cámara ahora», se puso melodramático el patagónico.
«Ahora quiero que la Justicia se expida y declare mi inocencia», se despidió por segunda vez el santacruceño, esperanzado en que la semana próxima el peronismo votará el pliego de su reemplazante, Susana Martínez.

En el caso de
Massat, José Luis Gioja (PJ-San Juan) planteó que se trataba de un problema «familiar», en el cual no existía ninguna traba a la Justicia por parte del Senado. El sanjuanino señaló que su bancada había resuelto por unanimidad preservar al santa-fesino. Influyó en esta resolución que Massat visitó el bloque hace 10 días y pidió que lo sostuvieran.

Jorge Agúndez
, en nombre del radicalismo, anticipó el sufragio contrario de su gente. La dimisión estaba pendiente desde el 8 de octubre cuando, presionado por una denuncia sobre supuesto enriquecimiento ilícito que le hizo una sobrina, la elevó a las autoridades de la Cámara.
Previamente se prolongó la licencia que, originalmente por 2 meses, había pedido
Cantarero. El salteño, que anteayer estuvo en una cumbre de legisladores con Carlos Menem, fue sindicado por un matutino de haber admitido el cobro de coimas y por Sapag de haber cometido supuestas irregularidades en la Comisión de Combustibles. Por 15 días más, a partir del lunes que viene (cuando caducaba el plazo previo), seguirá fuera del Congreso.

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