15 de febrero 2006 - 00:00

"Si se aprueba reforma de Magistratura ningún juez va a poder controlar al gobierno"

La líder del Ari y diputada nacional, Elisa Carrió, consideró hoy que "sería gravísimo" que se apruebe el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, ya que implicaría "el manejo directo de la Justicia por parte de Kirchner y su esposa a través de la mayoría de sus propios representantes".

"Pichetto, Kunkel y Conti son una especie de comisariato político para controlar el Consejo de la Magistratura", denunció la legisladora.

Para Carrió, "la pérdida del equilibrio en la representación supone que el gobierno no solo digite los jueces sino que además defina a quién acusa y a quién no. Esto es para controlar la impunidad y advirtió que con la reforma del consejo "ningún juez en la Argentina va a poder controlar al gobierno".

También se refirió al conflicto con Uruguay y advirtió que el diferendo entre Argentina y el país vecino por la instalación de dos papeleras en Fray Bentos "puede terminar con el Mercosur".

En declaraciones radiales, Carrió dijo que el conflicto por la instalación de las plantas de celulosa "puede terminar con el Mercosur y eso es funcional a lo que está intentando Estados Unidos" y criticó al gobierno de Néstor Kirchner por haber adoptado una "actitud ambigua" sobre el tema.

"El Estado argentino está reclamando, tarde, pero está reclamando. El tema es que hubo mucha confusión en el medio. Y el gobierno tuvo una actitud ambigua", consideró la líder del ARI.

Para Carrió, "no hay que malvinizar la cuestión y el primer objetivo debe ser no romper la hermandad entre Argentina y Uruguay".

La diputada señaló que "hay errores de ambos gobiernos, ya que Uruguay no ha seguido los pasos correspondientes y Argentina en 2004 dio lugar a un acuerdo. Después, la sociedad de Gualeguaychú se levantó y entonces el gobierno gira y comienza a reclamar a Uruguay".

En relación al desarrollo del juicio político al suspendido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, Carrió dijo que si fuera integrante de la sala juzgadora "no aceptaría ninguna instrucción de nadie", por lo que se excusó de opinar.

"Todas las cuestiones son de conciencia, incluso las políticas. Si yo emito una opinión, esto sería una presión sobre los legisladores de mi partido. Esto es el espíritu republicano", afirmó Carrió.


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