Se permitieron bromear con su rivalidad futbolística -uno es de Independiente; el otro, de Racing- y coquetearon con un acuerdo, pero Baldomero «Cacho» Alvarez y Rubén García, intendente y jefe de los municipales de Avellaneda, se retiraron ayer sin sellar un entendimiento sobre el conflicto gremial que sacude a ese municipio y que derivó en un hecho violento el último miércoles.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer, en La Plata, Alvarez y García, con la mediación del ministro de Trabajo bonaerense, Roberto Mouillerón, volvieron a sentarse frente a frente (pero hablándose vía el funcionario que actuaba como traductor castellano-castellano) luego de la fallida audiencia del viernes pasado.
La cita de ayer, a diferencia de la anterior, fue menos densa, al punto que cruzaron ofertas y estuvieron cerca de negociar un acuerdo temporal: llevar el básico a $ 630, más de los $ 560 actuales, pero menos que los $ 791 que pretende el sindicado que controla García.
• Apaciguamiento
Claro que la disputa salarial marcha por carriles distintos de la pulseada política -que se apaciguó porque desde la Casa Rosada y desde La Plata le ordenaron a García aplacar sus pasiones- y, sobre todo, porque está abierta la instancia judicial.
Por lo pronto, mañana, Alvarez y García volverán a encontrarse otra vez convocados por Mouillerón, en un nuevo intento por encarrilar la cuestión gremial, posibilidad que, tal como quedaron ayer las conversaiones, no está demasiado lejana.
Dejá tu comentario