Sin anuncios, Cristina buscó sostén de la CGT
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Cristina Kirchner, acompañada por Sergio Massa y Carlos Tomada, recibió a Hugo Moyano preocupado por el impacto del Impuesto a las Ganancias tras los últimos aumentos salariales.
Un detalle: entre las escasas ausencias se destacó la de Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de las 62 Organizaciones y líder de UATRE, gremio que agrupa a los peones rurales. Durante el con flicto, Venegas hizo equilibrio entre la Casa Rosada y los chacareros. El «Momo» de Necochea es motivo de discusiones entre Moyano y Néstor Kirchner. El patagónico pide su crucifixión -cita varios encuentros de Venegas con Eduardo Duhalde-, pero el camionero lo sostiene y hasta le respetó una butaca en el directivo de la CGT.
Por otros motivos, repartidos entre disidencias, viajes y cuestiones de salud, faltaron Omar Viviani (taxis), Abel Frutos (Panaderos) y José «Pepe» Rodríguez (SMATA). La Presidente se hizo flanquear por el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
«Cuando se habla de los recursos del Estado, todos son generosos, pero cuando algunos sectores deben aportar de su bolsillo, no quieren», dijo, en un tramo, la Presidente. No fue, en teoría, dirigido a los visitantes, pero bien podría calcarse ese sayo para los gremios.
En definitiva, la cúpula de la CGT se apareció por Casa Rosada para la primera cumbre formal con la Presidente con un menú de pedidos: eliminar Ganancias para la cuarta categoría, una suba de asignaciones familiares y que lo recaudado por obras sociales vuelva a las obras sociales.
Ese pedido lo desmenuzó, en detalle, Armando Cavalieri. En concreto, los gremios quieren que los aportes para obras sociales que recauda la AFIP vuelvan, sin recortes ni mermas, a las obras sociales sindicales para mejorar el servicio de salud.
Supone incrementar los fondos que maneja la APE o, directamente, crear un fondo especial adonde se deriven los ingresos provenientes de las retenciones que se realizan a los trabajadores en relación de dependencia para las obras sociales.
«Acepten esta idea y van a ver cómo el sistema comienza a funcionar mucho mejor», completó su «speach» Cavalieri.
En ese aspecto, la Presidente vio otro atajo para lamentarse: dijo que las obras sociales de los gremios deberán ocupar un papel importante en el sistema sanitario luego de que tuvo que «postergarse» el plan de construir 30 hospitales y 300 centros de salud.
Ese megaplan, con el que fantaseó la Casa Rosada, se derrumbó la noche que Julio Cobos hizo un voto no positivo sobre las retenciones móviles.
Así como la Presidente los hizo parte de los «perseguidos» -vienen por nosotros»- y los asumió como partidarios de fijar un «patrón de acumulación que reparta el excedente» de lo acumulado, también el cacicazgo gremial dio sus propias señales de respaldo.
«Queremos expresarle que compartimos el proyecto político de la señora Presidenta», dijo Moyano, formal, para luego enumerar sus reclamos y en el medio festejar la suba del salario mínimo, pero acto seguido considerar que es apenas un paso hacia la mejora de «todos los salarios».
«Nos sentimos parte de este gobierno», se sumó Gerardo Martínez, jefe de UOCRA.




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