26 de mayo 2004 - 00:00

Sin banda ni bastón, aplausos y críticas

Difícil es que alguien resista mucho tiempo ante la lupa de los medios, que buscaron señales en cada gesto de los asistentes ayer al tedeum en la Catedral de Buenos Aires. Néstor Kirchner, junto a su esposa Cristina Fernández, no pudo evitar una caída de párpados cuando escuchaba la sesuda homilía del obispo Jorge Bergoglio.
Difícil es que alguien resista mucho tiempo ante la lupa de los medios, que buscaron señales en cada gesto de los asistentes ayer al tedeum en la Catedral de Buenos Aires. Néstor Kirchner, junto a su esposa Cristina Fernández, no pudo evitar una caída de párpados cuando escuchaba la sesuda homilía del obispo Jorge Bergoglio.
Néstor Kirchner imaginó ayer que «en la Argentina se está recuperando un pueblo y su identidad», y resaltó como una de las tareas fundamentales de su gestión «volver a encontrar la inclusión social». El Presidente musitó esa reflexión psicosociológica ante la nube de movileros que lo asaltaron al salir del tedeum en la Catedral Metropolitana.

El Presidente calificó como «muy bueno» el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, al entender que «marcó con mucha claridad mucho de la realidad del país». Como era su voluntad, los festejos no contemplaron algunas tradiciones como el toque de diana por parte del Regimiento de Granaderos a Caballo y el tradicional chocolate que se realizaba en la quinta de Olivos, para dar lugar a «un festejo popular lejos del protocolo», según describió su vocero personal.

También llamó la atención que el Presidente vestido de traje gris y corbata azul y blanca desistiera de utilizar en todas sus actividades, incluso las de mayor formalidad, la banda presidencial y el bastón de mando, como acostumbraron todos sus antecesores en estas jornadas patrias.

«Estoy muy emocionado porque es el Día de la Patria y el recuerdo de mucho tiempo de lucha», expresó el mandatario al referirse a su ánimo el día en que se celebró el 194º aniversario de la Revolución de Mayo y el primer año de su gestión al frente del Ejecutivo nacional.

A pesar de padecer un estado gripal que lo mantuvo con algunas líneas de fiebre, el Presidente cumplió con todas las actividades oficiales programadas para la jornada, la cual comenzó pasadas las 10 cuando recibió el saludo a secretarios y subsecretarios de Estado en el Salón Sur del primer piso de la Casa de Gobierno.

Posteriormente, junto a su esposa, Cristina Fernández, y al canciller Rafael Bielsa, recibió en el Salón Blanco a los representantes de las delegaciones diplomáticas extranjeras y organismos como el Banco Mundial, la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización Mundial de la Salud, la Cruz Roja y UNICEF.

• Ausente en recital

De inmediato, el mandatario y su esposa recibieron el saludo del ex presidente Raúl Alfonsín; el vicepresidente, Daniel Scioli; los ministros Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Alicia Kirchner, Aníbal Fernández, Julio De Vido, Gustavo Béliz, José Pampuro, Daniel Filmus y Ginés González García.

También concurrieron
Aníbal Ibarra; el titular provisional del Senado, Marcelo Guinle; de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño; los titulares de los bloques justicialistas del Congreso, Miguel Angel Pichetto y José María Díaz Bancalari.

En representación de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, concurrieron los ministros
Eduardo Boggiano y Enrique Petracchi; y los jefes del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevallier; del Ejército, general Roberto Bendini; de la Fuerza Aérea, brigadier Carlos Rodhe y de la Armada, almirante Jorge Godoy.

El Presidente y todos sus ministros, a continuación, caminaron los 150 metros que separan la explanada de la calle Rivadavia de Casa de Gobierno hacia la Catedral.

Finalizado el tedeum, el Presidente también retornó a pie a la Casa de Gobierno, desechando utilizar el vehículo oficial que lo aguardaba en las escalinatas de la Catedral, y desde la Casa de Gobierno emprendió el vuelo en helicóptero hacia la residencia de Olivos.
No asistió, como se había previsto, a un tramo del recital musical que se realizó en la Plaza de Mayo. Sí lo hizo su esposa Cristina Fernández, quien acompañó el backstage junto al director de escena del recital, Enrique Albistur, y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que se precia de ser un experto en música popular contemporánea.

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