Sin escalas, Cristina, del Mediterráneo al conurbano
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Antes de
partir a
España,
Cristina
Fernández
posó junto
Juan José
Mussi, que
en 2005 le
alambró
Berazategui
para que no
haga campaña
contra
Chiche.
Mañana
visita el
distrito.
El unipersonal cristinista se montará en el polideportivo De Vicenzo, en pleno centro de la ciudad, adonde llegará el cacicaje peronista del conurbano para mostrarse con la primera dama en las horas calientes que se pulsea por las boletas bonaerenses.
Parada inicial en la campaña K hacia la presidencial de octubre, la candidata será -como ocurrió en su lanzamiento- la única oradora aunque, a diferencia del jueves último, Mussi oficiará de maestro de ceremonia que saludará la llegada de la visitante.
Detalle: está previsto que Kirchner -al igual que Daniel Scioli- participe del acto pero no que hable. Es decir: al borde del plazo oficial -el cronograma fija como inicio el 30 de julio-, la senadora inaugura la edición local de una campaña que ya estrenó en España.
Con Evita como excusa, Cristina convivirá con algún decorado peronista.
Sin embargo, debajo del escenario, en las primeras hileras del auditorio la aplaudirá el núcleo duro del PJ bonaerense, con Manuel Quindimil como abanderado. Todos soldados del «cambio que recién comienza» y que por las suyas vienen reanudando hace más de una década.
La superstición suele ser poderosa. Al punto que Cristina perdonó que, en 2005, tuvo que hacer su acto en un local periférico, pegado a Varela, porque los dueños de salones de Berazategui se negabana alquilarle sus salones diciendo que los presionaba Mussi.
Eran días de forcejeo diario en los que la senadora comparaba a Eduardo Duhalde con «el Padrino» y un grupo de leales al ex presidente resistían la «candidatura foránea» de la primera dama mientras empujaban la boleta que encabezaba Chiche Duhalde.
Este jueves, en Berazategui todo parecerá monocolor K a pesar de que hacia abajo los matices y los antagonismos son inocultables al punto que parece un hecho irreversible que en los municipios habrá, por lo menos, dos boletas oficiales colgadas, ambas, de la de Cristina.
Ahora, los duelos de protagonismos de los múltiples candidatos K -que, en teoría, la candidata sobrevolará- estarán debajo del escenario. Por eso, como en el show de La Plata, la obsesión es la seguridad por temor a los choques entre bandas enfrentadas.
Acaso el panorama de Berazategui donde pulsean sólo dos actores K, Mussi y Mario Giacobbe, haya sido un atractivo adicional para elegir ese destino además de la pasión por la cábala. Por esteticismo, alguien podría tentarse y recurrir al formato hebreo: Kabala. El resto del conurbano arde. A pesar de la ola polar.




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