23 de abril 2003 - 00:00

Sin pasaporte

Entre las múltiples herencias que Eduardo Duhalde le dejará al nuevo gobierno figura una complicación, en apariencia burocrática, que excede hasta las libertades constitucionales. Es que la dificultad para entregar pasaportes se ha multiplicado otra vez y ni siquiera se pueden resolver cuestiones de urgencia (por ejemplo, gente que pretende viajar por motivos de fallecimiento en el exterior).

La cifra que por el momento se maneja asciende a más de 40 mil trámites congelados, con el agravante de seguir creciendo porque la empresa que los habilita exige una compensación económica (un aumento en el precio) debido al incremento de los insumos importados. Al margen de impedirle viajar a la gente, ya hay muchos que entienden estar sometidos a una suerte de defraudación debido a que han pagado por el documento, ese dinero pasó al Estado y éste no se lo derivó a la empresa que elabora el pasaporte. Parte del plan Lavagna para que los argentinos sigan juntos en el país.

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