El Senado volverá hoy a ser escenario del show por el supuesto pedido de coimas a banqueros. La principal atracción está centrada en la invitación que le cursó para esta tarde la Comisión de Asuntos Constitucionales al principal beneficiario extramuros de la ley de la polémica, el gremialista bancario Juan José Zanola.
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Mientras tanto, el bloque PJ intentará esta misma se-mana cerrar el raid de testimonios, aun cuando está pendiente la visita del consultor Carlos Bercún, a quien varios legisladores sindican como nexo clave entre Economía-bancos-Congreso en el trámite legislativo. Los peronistas que visitaron el martes pasado a Eduardo Duhalde en la quinta de Olivos se juramentaron a redactar un dictamen de comisión que termine, lo antes posible, en Tribunales. La intención es que se deje de agitar la denuncia del «Financial Times» en la Cámara alta y la pesquisa quede en manos de la Justicia.
Esta fue la posición original de los jefes de las principales bancadas que, al tanto de que el periodista Tomás Catán había involucrado a «legisladores» como protagonistas de sus notas (no a senadores, como se difundió después en medios argentinos), acordaron remitir una denuncia al juzgado de María Servini de Cubría y no autoinvestigarse para no despertar sospechas de encubrimiento.
El justicialista Jorge Milton Capitanich rompió esta regla de juego y planteó una cuestión de privilegio en el recinto. La moción de Capitanich, a la que se sumó una iniciativa similar de la tucumana Malvina Seguí -salpicada por versiones de que aparecía ella o una de sus asesoras en una cámara oculta-con correlato en querella judicial, desató la discusión en Asuntos Constitucionales, y servirá de base al despacho de comisión en marcha.
La presidenta de la comisión, Cristina Fernández de Kirchner, garantiza que no se suspenderá el escándalo con sede en la casa de las leyes. La senadora de Santa Cruz es una de las más predispuestas a mantener vigente el espectáculo interno, entre otras cosas, porque alimenta su posición de «rebelde» dentro del peronismo y la coloca en el papel de fiscal de sus propios compañeros de bloque. Además de resultar un buen pretexto de campaña para ayuda a su marido, Néstor Kirchner. Un affaire siempre resulta atractivo para recolectar votos, según la tradición arraigada por la obsesiva Elisa Carrió en Diputados, vía los documentos sobre presunto lavado de dinero, cuentas en Suiza de ex funcionarios o el fallido juicio político a la Corte.
• Desfile
Además de Zanola, desfilarán desde las 16 por la dependencia que comanda Fernández de Kirchner los ministros Roberto Lavagna y Aníbal Fernández que, previsiblemente, desmentirán cualquier sospecha sobre demandas de dinero a directivos de entidades financieras para frenar el proyecto que arma una «caja» sindical de $ 350 millones, con 2% de intereses bancarios.
Si la veintena de miembros de Asuntos Constitucionales se atreve, la presencia del bancario Zanola podría servir para profundizar una pista prácticamente inexplorada por legisladores y el juez federal a cargo de la pesquisa, Claudio Bonadío.
Esta ruta podría develar que Zanola y Luis Barrionuevo, promotor doméstico de la iniciativa que ahora espera turno en comisiones de la Cámara baja, procuraron ama-ñar un negocio seguro, sin que nadie reparara en la trama de un proyecto aparentemente inofensivo.
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