Sindicalistas cierran diario vespertino
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El gremialismo burocrático, ahora con ingreso al fútbol con dinero de las obras sociales, «la caja sindical» por excelencia, tiene temor de presentarse oficialmente porque tendrían que explicar cómo sindicalistas despiden a trabajadores. Además, deberán enfrentarse con dos sindicatos como el gráfico y el de prensa, que ya anunciaron tomarán pacíficamente la planta del diario. Es por el despido de jefes y periodistas con mayor antigüedad en la empresa. Por esta situación ya hubo un choque entre el gremio gráfico y Michetti, momento a partir del cual un hombre de buen físico ha empezado a custodiar las oficinas del directivo.
El conflicto ya está instalado en el Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada, donde los nuevos dueños de «Crónica» han planteado un «procedimiento de crisis», para justificar los despidos por pérdidas económicas, o sea, lo que siempre les rechazaron a los empresarios auténticos que arriesgan capital propio y no sindical. La reunión duró ayer cinco horas, y el ministerio propuso una conciliación voluntaria por cinco días prorrogable por otros cinco días. La propuesta fue rechazada por los empleados, pero al cierre de esta edición Trabajo había llamado a una conciliación obligatoria.
Actualmente, el mayor acreedor de «Crónica» es la AFIP con la que mantiene una deuda cercana a los 20 millones de pesos. «Crónica» tenía originalmente tres ediciones, matutina, quinta y sexta. Pero desde fines de la década de 1990 enfrentó la dura competencia de otro diario vespertino de distribución gratuita, «La Razón», manejado por el monopolio «Clarín». «La Razón» no es un diario relevante ni mucho menos, pero se regala y el gobierno le da publicidad oficial. «La Razón» se distribuye principalmente en las estaciones de trenes y subterráneos. Desde hace tres meses los responsables de «Crónica» decidieron unificar las clásicas versiones vespertinas «quinta» y «sexta», pero aún así parece que le costaba mucha plata a los sindicalistas.
La edición matutina de «Crónica» compite en el mercado de la Capital Federal y del cordón urbano que la rodea, especialmente con el «Nuevo Diario Popular», del mismo estilo. El sindicalismo ha sido en periodismo tan nefasto como cuando incinera al candidato político al que apoyen abiertamente. En 1951 el primer peronismo les dio -tras intervenirlo- el diario «La Prensa». Al caer Perón, cuatro años después, lo devolvieron fundido y despojado de muchos bienes. En cuando trascienda más que sindicalistas son sus dueños, perderá toda credibilidad un diario que hizo famoso y marcó una época con un periodista acunado en redacciones, Héctor Ricardo García, ahogado financieramente por el gobierno.




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