Jorge Sobisch, gobernador de Neuquén, jefe del MPN y candidato a presidente por el Movimiento Provincias Unidas, reunió el sábado en la santafesina Rosario a toda la dirigencia propia que lo apoya en su carrera hacia 2007. Es el único opositor a la gestión de Néstor Kirchner que sigue avanzando en la constitución de una herramienta política nacional para la elección presidencial dentro de dos años, aliado de Mauricio Macri en la Capital Federal. El evento fue bautizado como «el encuentro de los 1.000», en alusión al número de quienes adhieren al proyecto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En realidad, fueron más de 2.000 los que se dieron cita en el Club Atlético Provincial, desbordando el gimnasio cubierto, dispuestos a pasar el día y debatir entre todos ellos. Llegaron desde todos los puntos del país, el NOA, el NEA, Cuyo, Patagonia, el Centro y la provincia de Buenos Aires.
Quien tuvo a su cargo la coordinación fue un local peronista, Raúl Carignano, y destacó la presencia de José Brillo, electo diputado nacional por el MPN, y del bonaerense José Luis Fernández Valoni.
El propio Sobisch tuvo a su cargo el cierre a las 18. Antes, por la mañana, el mandatario neuquino fue recibido y agasajado por el intendente de Rosario, el socialista Roberto Lifschitz, quien admitió en forma pública que «hay cosas que podemos hacer juntos», lo cual alentó al estado mayor del mandatario patagónico. Sobisch tenía previsto reunirse con el otro jefe socialista, Hermes Binner, flamante ganador de las últimas elecciones en Santa Fe, pero éste se encontraba en la reunión de IDEA en Mar del Plata y la huelga de pilotos de Aerolíneas Argentinas le impidió llegar a tiempo para concretar el encuentro. Carignano también habló, pero el cierre estuvo a cargo de Sobisch, que expuso en forma simple y fácilmente comprensible su idea de gestión: se refirió a la necesidad de «fortalecer el Estado, un Estado fuerte y promotor de la educación, la salud y la seguridad, como norte de su gestión». Agregó entonces que, del mismo modo, ese Estado «debe crear las condiciones para que el sector privado se sienta dispuesto a invertir, desarrollando la economía y, con ella, el conjunto de la sociedad».
Dejá tu comentario