12 de enero 2006 - 00:00

Sobisch quiere a Lavagna en la sociedad con Macri

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Jorge Sobisch es el primer político opositor que asumió abiertamente su intención de ser presidente en 2007, pero aún arriesgando tener que relegar sus ambiciones personales, su prioridad es crear un nuevo espacio político, amplio y plural, que permita concretar el año próximo una alternancia democrática en el gobierno nacional. Por eso no dudó ayer en convocar para su proyecto a Roberto Lavagna, aunque el ex ministro de Economía también sea una figura presidenciable.

El gobernador de Neuquén expresó a una radio ayer su anhelo de que Lavagna se sume al frente de centroderecha en el que tiene como socio al titular de Propuesta Republicana y diputado nacional, Mauricio Macri, otro potencial aspirante a la Casa Rosada (ver Contratapa).

«Ojalá venga a nuestro espacio a competir junto con nosotros. Lo mejor que nos puede pasar es competir con hombres importantes, inteligentes y serios», expresó Sobisch con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2007.

• Explicaciones

La idea del gobernador patagónico fue completada ayer por la diputada Alicia Comelli, del Movimiento Popular Neuquino, quien explicó a este diario que es necesario cambiar el estilo de mirar las candidaturas. «Frente a las ambiciones hegemónicas de este gobierno, nuestra prioridad es la construcción de un nuevo espacio, la mejor alternativa política a Néstor Kirchner, y si bien todavía no hay tratativas directas con Lavagna, tenemos una gran imagen de su prestigio político. Nos gustaría sumarlo; en el caso de que él tenga también aspiraciones presidenciales todo se va a dirimir por consenso o en el ámbito de internas partidarias», explicó la legisladora neuquina.

Macri
y Sobisch, socios políticos en el armado de un frente nacional de centroderecha, avanzarán este año hacia dos objetivos: incluir en su espacio a dirigentes de trayectoria y difundir personalmente su propuesta en las provincias. Por eso, el neuquino, en diálogo con una radio porteña, no escatimó elogios para Lavagna y destacó como una virtud del ex funcionario haber asumido el Ministerio de Economía «en un momento difícil» del país y «a riesgo de perder prestigio». «Eso lo jerarquiza más; el ex ministro merece respeto; ha sido un hombre que se comportó en forma coherente, seria y responsable», insistió Sobisch.

Macri
, quien aún no definió si competirá por el sillón de Rivadavia o por la Jefatura del Gobierno porteño, optó por una actitud más cautelosa y mantuvo silencio desde la salida de Lavagna del gobierno, pese a que más de uno de sus dirigentes se entusiasmó en secreto con la posibilidad de sumar a las filas al ex ministro.

• Especulación

Incluso allegados al macrismo especulan con la posibilidad de que Sobisch y, eventualmente, Lavagna se disputen la candidatura presidencial. Razonan que, ante la solidez de la economía y el crecimiento de Kirchner tras las elecciones de octubre, sería más cauteloso proyectar una campaña «Macri Presidente» para 2011 y no desgastar al líder de PRO en estas elecciones.

El macrismo perseguirá este año tres objetivos: instalar Compromiso para el Cambio en Córdoba, Mendoza, Corrientes y Santa Fe; avanzar en la construcción de una confederación nacional de partidos y en el armado del frente electoral para 2007.

Estas iniciativas llevarán a Macri a visitar el mes próximo Corrientes, y Mendoza en marzo, en coincidencia con la Fiesta de la Vendimia, que seguramente lo tendrá como espectador del acto central.

El gobernador neuquino volvió a ratificar ayer sus aspiraciones presidenciales con la aclaración de que acepta someter su pretensión a un virtual mecanismo de internas, en caso de que Macri opte también por esa compulsa en vez de lanzarse como jefe de Gobierno porteño.
«Va a haber un debate de ideas; seguramente existirán dos espacios políticos en la Argentina con una gran gravitación: el centroizquierda y el centroderecha, y en función de eso se armarán las alternativas políticas en las que quien sea candidato estará más ligado a cómo se resuelven los problemas», reflexionó Sobisch.

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