23 de agosto 2007 - 00:00

Sobisch por un lado y Rodríguez Saá por otro

Alberto Rodríguez Saá
Alberto Rodríguez Saá
Una jornada dominada por frenéticos llamados a teléfonos celulares, almuerzos secretos y extenuantes reuniones culminó ayer con la consagración de dos nuevos candidatos presidenciales: Alberto Rodríguez Saá por el peronismo opositor y Jorge Sobisch por el Movimiento Provincias Unidas.

No fue sencilla la resolución del culebrón del PJ rebelde, que llegó a la fecha del 22 de agosto, fijada como límite en el congreso de Potrero de los Funes para consagrar al candidato presidencial, con tres aspirantes a ocupar ese cargo. Dos gobernadores, Alberto Rodríguez Saá y Jorge Sobisch, y un ex presidente, Ramón Puerta, defendieron hasta último momento su derecho a competir en las urnas contra Cristina Fernández de Kirchner.

En el medio de este debate, Mauricio Macri, Eduardo Duhalde y la Cámara Nacional Electoral se transformaron en los principales argumentos esgrimidos por los postulantes para quedarse con el monopolio de la liturgia peronista. El primer round fue ayer en el departamento de Puerta en avenida Del Libertador y Salguero, en Capital Federal.

Allí el misionero Puerta abrió las puertas de su casa para Adolfo Rodríguez Saá. Pero la hospitalidad del ex senador no fue suficiente para convencer al puntano de que la única manera de atraer a votantes independientes, además de peronistas, sería consagrándolo a él como postulante al sillón de Rivadavia. «Adolfo, esto ya lo habíamos conversado en Potrero. Saben que la única manera de limpiar el tren fantasma del peronismo es con mi candidatura», argumentó Puerta. «Ramón, todo había quedado supeditado a un apoyo de Macri a este espacio y eso nunca ocurrió. Alberto es el único que puede asegurarnos gobernabilidad, y además tiene la provincia de San Luis como ejemplo exitoso de gestión. La mayoría del comando superior del PJ ya nos dio su apoyo.

Simplifiquemos esto», retrucó Adolfo Rodríguez Saá. El senador puntano se refería a Carlos Menem (Lealtad y Dignidad), Luis Patti (PAUFE), Jorge Pereyra de Olazábal (UCeDé) y Domingo Cavallo (Acción por la República), ya convencidos de antemano para apoyar la candidatura del gobernador de San Luis, ante un Puerta huérfano de apoyo macrista.

  • Prioridad

    Ese fue el momento en el que Puerta comenzó a masticar la realidad del PJ opositor y decidió priorizar la unidad del espacio frente a sus ambiciones políticas. Su candidatura a gobernador en Misiones le daba margen para mantenerse a flote aunque, por decisión propia, alejado de la discusión nacional. Casi como un espejo enfrentado al escurridizo Macri, de quien considera que con ese apoyo se hubiese convertido automáticamente en el dueño de la candidatura presidencial, Puerta resolvió concentrarse en su candidatura a gobernador de Misiones, sin definir todavía si apoyará a Alberto Rodríguez Saá o a Roberto Lavagna. Como le aconsejó Eduardo Duhalde, se reservaría para la pelea de 2011.

    Acordada la separación no traumática con Puerta, a los Rodríguez Saá todavía les faltaba bajar la candidatura presidencial de Sobisch. Para eso convocaron al neuquino a la segunda cumbre del día, esta vez en el estudio jurídico de Eduardo Menem, en la avenida Córdoba y Talcahuano. Arrancó a las 18.30 y terminó a las 21.15. Estaban presentes, además de Sobisch y «el» Adolfo, el anfitrión riojano y Puerta.

    «La fórmula ideal es Alberto-Sobisch. Además, es lo que acordamos en Potrero de los Funes: que encabezaría la fórmula un dirigente del PJ, esto debería salir de forma natural y sin discusión», arrancó Adolfo Rodríguez Saá. Ni la abultada billetera sobischista convencía al puntano de dar vía libre a la unilateral candidatura del gobernador patagónico, quien el domingo estrenará spots de campaña. Sin embargo la oferta de la vicepresidencia no fue suficiente para desarmar el proyecto de Sobisch, a quien varios dirigentes de este sector acusaban de oportunista y de querer lavar su dañada imagen tras la muerte del maestro Carlos Fuentealba a través del PJ rebelde.

  • Contraoferta

    «Es verdad que en San Luis acordamos que encabece la fórmula un dirigente del peronismo. Pero hoy no hay PJ que valga. Ustedes ni siquiera tienen el control legal del partido, hay un conflicto de competencia entre María Servini de Cubría y el juez puntano Esteban Maqueda que tiene que definir la Cámara, así que no podemos ir con la boleta del PJ. Yo sigo con mi candidatura. Si quieren, súmense ustedes», contraofertó un inflexible Sobisch. La propuesta, claro está, no fue aceptada por los Rodríguez Saá, quienes sin embargo accedieron a suscribir un pacto de no agresión y le prometieron al gobernador de Neuquén unir fuerzas en un eventual ballottage. Es que los puntanos saben que el martes próximo vencerá el plazo para inscribir en la Justicia electoral la constitución de alianzas políticas y que sin un fallo a favor de la Cámara Electoral no podrán presentarse como los guardianes de la legalidad peronista.

    Con Alberto ya consagrado, los hermanos Rodríguez Saá tenían previsto ayer por la noche viajar hacia La Rioja, para presentarle el nuevo candidato presidencial a Carlos Menem. Aunque al terminar la reunión desistieron y trocaron al riojano por comida armenia en un restorán de zona norte. Ni Sobisch ni Puerta estaban dispuestos a acompañarlos.
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