27 de febrero 2003 - 00:00

Solá continúa en la pelea por su gente

- No soy un gerente de ustedes, no me embromen más porque bajo mi candidatura.
- ...
- O firmo un decreto y postergo el cierre de listas. En serio, no me presionen más.

Hugo Curto
no respondió, sorprendido por la furia que a través del teléfono, destiló Felipe Solá. El gobernador estaba en La Plata y el metalúrgico en una oficina de la sede porteña del PJ de Buenos Aires, donde funciona la Junta Electoral del peronismo.

El enojo de Solá tiene su origen en el cerco que el duhaldismo le está tendiendo en el armado de las listas de legisladores provinciales. Una semana atrás, el gobernador había pactado con Eduardo Duhalde, que él tendría prioridad en ese diseño y se desentendía de la lista nacional.

Solá
se ilusionaba con ubicar a un puñado de funcionarios suyos abriendo boletas seccionales, primero como indicio de que ganaba fuerza territorial y, segundo, porque podría tener a futuro una legislatura más dócil que la que heredó .

Pero el peronismo es cruel y muchas veces sanguinario.

Sobre todo porque las secciones suelen actuar con autonomía, incluso desobedeciendo las consignas de Duhalde.Y ayer, cuando avanzó la pulseada de cada sección, el esquema que bosquejó Solá se empezó a resquebrajar.

Quería a Mariano West, ministro de Desarrollo Social, como primer senador por la primera sección, pero el dueto Curto-Raúl Othacehé se oponía. Al frente iría Horacio González, atrás Carlos Catterbeti, Stella Maris Giroldi y Alfredo Antanuccio. West tendría que volver a su distrito, Moreno.

A Federico Scarabino, ministro de Gobierno, a quien pretendía de dos en la tercera sección (el uno será el duhaldista Antonio Arcuri) lo bajaron al séptimo escalón, detrás de un candidato que pondrá Alberto Balestrini y la dama que apuesta Manuel Quindimil, Marcelina Pérez de Ibarra.

Por eso, durante varias horas, capitanes y capitanejos del felipismo
desfilaron por el despacho de Scarabino para pasarle el parte de cómo avanzaban los cierres seccionales. No hubo, en esa ronda larga y accidentada, demasiadas buenas noticias para contarle al gobernador.

• Enfrentamientos

El caos de las horas previas también se trasladó a la provincia interior. El vice de gobierno, Eduardo Di Rocco, se quedó --por ahora-sin banca por la segunda sección, donde la lista la abrirá Victorio Migliaro, seguido por Raúl Bozzani, jefe de Loterías de Buenos Aires, y Edda Acuña. Hay otra guerra en ciernes: Di Rocco podría a pedido de Solá jugar para intendente de San Nicolás, contra el hombre de José María Díaz Bancalari.

La quinta sección electoral promete también un culebrón por entregas. Los duhaldistas
Gerónimo Venegas, Daniel «Chicho» Basile y Daniel Rodríguez le plantarán batalla a los felipistas Juan Garivoto y Alfredo Meckievi, a quien no le perdonan que quiera filtrar en la lista a su hermana, Sandra.

Al noroeste, en la cuarta sección electoral, la cinchada es entre
Julián Domínguez, vice de Alfredo Atanasof en la Jefatura de Gabinete, y Florencio Randazzo, ladero de Solá. Ambos están velando las armas aunque no parece lejano el acuerdo: hay que definir, sin embargo, el orden en la marquesina.

Estalló también la sexta sección electoral, al Sur, cuando
Haroldo Lebed se quedó sin lugar en la lista nacional, por lo que empezó a tironear para ir primero como senador, lugar reservado para el felipista Hugo Corvatta. Al margen, el duhaldista Carlos Mosse, busaca un hueco.

Cruzado, con otras urgencias, aparecía
Osvaldo Mércuri que hoy tiene cita con Eduardo Duhalde para sacar rédito de su lema «Ofrecer poco y pedir mucho para conservar lo que se tiene».

Dejá tu comentario

Te puede interesar