Solá sale ya a la captura de un fondo de $ 700 millones

Política

Felipe Solá le planteará esta semana al gobierno una compensación presupuestaria que repare los perjuicios que su administración cree tendrá la nueva ley de coparticipación. Ese resarcimiento está calculado, según los asesores del gobernador, en unos $ 700 millones anuales y la justificación es la misma que se usó para la creación en 1992 del recordado Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense que hasta su sumisión dentro del Presupuesto Nacional en 1996 aportó unos $ 600 millones de pesos/ dólares equivalentes a 10% del total de la recaudación del Impuesto a las Ganancias.

La justificación la tienen que encontrar los técnicos en la política: Buenos Aires en los números parece postergada en la relación entre lo que aporta y lo que recibe. Pero además Solá esgrime la espada flamígera que horroriza a todos, una encuesta que revela que los indicadores de pobreza crecen en el conurbano y que hay más gente bajo la línea de pobreza en 2004 que en 2002.

Eduardo Duhalde
, de regreso ayer en el país, dijo a los suyos que no responderá a las críticas de Kirchner en un programa de TV y que dejará que Solá libre solo esta pelea que es por temas de la administración en los que él poco puede decir.

Solá
mantuvo el viernes una ríspida reunión con Néstor Kirchner y Alberto Fernández en la Casa de Gobierno durante la cual se convino abrir una mesa negociación en la Jefatura de Gabinete que permita acercar las posiciones. Si Buenos Aires insiste en rechazar los proyectos de ley de coparticipación y de responsabilidad fiscal aunque la Nación haya cosechado el respaldo de las demás provincias, se le complicarán las revisiones futuras de los acuerdos con los multilaterales.

Si el gobierno accede a tramitar este resarcimiento -además del pago de las deudas atrasadas- Buenos Aires sólo reclamaría del proyecto oficial de ley de coparticipación que se cree un ente de control por parte de las provincias sobre cómo se gastará el llamado «Fondo K» o fondo solidario que crea la nueva ley para asistir necesidades por fuera de la norma. «De otra manera es imposible que aceptemos un proyecto que en 4 años deja a Buenos Aires con sólo 21 puntos de coparticipación», dice el dictamen del gobernador.

• Trasfondo

En esa reunión también quedó claro que el trasfondo y motivo real de este entuerto va más allá de lo técnicopresupuestario: la inquina con que trató el gobierno nacional a Solá fue en realidad un ejercicio de hostigamiento sobre Eduardo Duhalde. La presencia del gobernador el viernes y de nuevo esta semana en la Casa de Gobierno ayudará a despejar este cuadro. Solá debatirá gestión, forzándolo a Duhalde a emprender acciones que definan su proyecto político dentro este cuadro:

• Duhalde habló ayer con Solá y se rodeó de amigos en la cancha de Banfield, en su domicilio de Lomas de Zamora, ceremonia que extendió anoche en mesa de la casa de un amigo. Transmitió la idea de que no piensa llamarlo a Kirchner ni tampoco buscar una reunión con el Presidente. Cree que esta pelea es de Solá y que su aparición puede perjudicarlo. No ignora, tampoco, que el ataque a Solá del gobierno lo tiene como adversario a él. Lo prueba que el gobierno promoviese durante el fin de semana a través de todos sus voceros periodísticos la idea de que Cristina de Kirchner será candidata a senadora nacional por Buenos Aires el año que viene, por adentro o por afuera del PJ que domina Duhalde.

• Que el ex presidente sintió el impacto lo prueba la frase con la que recibió ayer a todos sus amigos: «¿A quién se le ocurre hablar de elecciones a esta altura, cuando falta tanto tiempo?». Sus interlocutores saben que Duhalde sólo piensa en elecciones todo el tiempo. El ex presidente tiene respecto de los comicios del año que viene un problema grave, que es la falta de buenos productos para la góndola electoral. El poderoso aparato electoral duhaldista sólo puede exhibirla a Chiche González, que no es para jugar finales -como se dice en fútbol. Kirchner no tiene aparato en el distrito Buenos Aires-en realidad sólo lo tiene en Santa Cruz, y es chiquitito -pero sí cuenta con un producto competitivo, su esposa Cristina Fernández-.

• Kirchner, además, ha encontrado el látigo para correrlo a Duhalde y lo expresa en estos términos ante sus amigos: «Que Duhalde se defina, si se retira o no, si se fue o no se fue.Y si se quedó, que diga si está a favor o en contra». Con esta inquietud es con lo que cosecha el gobierno amigos entre algunos bastiones del duhaldismo, que se ven tentados de pasarse al kirchnerismo.

• A la hora de los reproches hubo uno conocido: cómo dar un aumento a los empleados públicos sin avisar, cuando saben que eso desencadena una catarata de reclamos en las provincias. Otro reproche menos conocido: las puertas cerradas. Dicen que puede venir cualquiera pero a Hebe de Bonafini la recibe cinco veces y a Estela de Carlotto, ninguna. Yo vengo a actos, pero hablar hace tres meses que no hablamos. ¿Por qué no me dicen adónde hay que ir a discutir los proyectos?

• La historia del acto en Florencio Varela, donde no fue invitado el jueves Solá, da una prueba de cómo este esmeril del santacruceño empieza a producir el goteo entre los duhaldistas. Convocado en plena pelea por la coparticipación, Kirchner directamente no lo invitó al gobernador. Ese gesto quebraba una norma del protocolo político: nunca un acto del Presidente en una provincia se realiza sin la presencia del gobernador. Solá mandó la queja a donde corresponde y el propio Duhalde habló por teléfono con el intendente Julio Pereyra -el más cercano al kirchnerismo de todos los alcaldes peronistas del conurbano- con la intención de que se postergase el acto. «No puedo, no puedo», se disculpó Pereyra, quien tiene en su distrito a uno de los principales armadores del Presidente, el subsecretario de la Presidencia, Carlos Kunkel. La saga sigue: es invitada en lugar de Solá la vicegobernadora Graciela Giannettasio, quien se comunicó varias veces con Duhalde para pedir consejo sobre qué hacer. «No tenés que ir», le ordena el ex presidente. Giannettasio, desvencijada por las presiones de Casa de Gobierno, pide permiso y el ex presidente, ya en Canadá, larga la toalla. «Ma' sí. Si querés ir, andá», y la vicegobernadora tuvo su foto con el Presidente en Florencio Varela.

• Kirchner le dio a esta pelea el carácter de una guerra final. Se ocupó personalmente del resultado de una reunión que mantuvo el sábado en Salta, el subsecretario Kunkel con el gobernador Juan Carlos Romero, a quien se le había atribuido una posición crítica sobre el proyecto de coparticipación. De ninguna manera, mandó a decir Romero: está a favor de una reforma del sistema de reparto de impuestos a largo plazo pero no presentará batalla en este round. También mantuvo en zona a su principal observador en el Congreso, el diputado Eduardo Arnold. Ninguno de estos kirchneristas cree que ésta sea una escaramuza pasajera; creen que es una pelea a fondo por poder que la puja por la ley de coparticipación adelantó por la dureza con que Buenos Aires planteó reclamos que el resto del país iba a rechazar. Nunca Kirchner hubiera dejado de aprovechar este flanco del debate en provecho propio.

• Que Kirchner haya aprovechado la puja con Solá para impactar en el enemigo de fondo -Duhalde-mejora el perfil del gobernador, que puede lucir en el ojal un triunfo de pocos: haber forzado la reunión del viernes en la Casa de Gobierno y salir de ella con aire de ganador. La reticencia de Duhalde en estas horas -adelantó a sus amigos que mañana se va a Montevideo-le despeja el juego. Entró a esa cumbre quejoso del destrato del gobierno nacional y ha cumplido con el compromiso de suspender las hostilidades en los medios, que para él son el máximo agravio: «Un jefe de Gabinete -le disparó frente a Kirchner el viernes-es un hombre que construye, no un funcionario que espera que alguien opine paras salir a masacrarlo por las radios». Alberto Fernández se enfureció: «Pero vos saliste a hablar de los Fernández». «Bueno -sonrió Solá- también están 'Los Roldán'... es una frase». Tanta acidez tuvo su venganza: ayer Solá fue sometido al rigor de la prensa kirchnerista del domingo que se solazó en indisponerlo con quienes debe esta semana negociar la cohabitación.

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