11 de noviembre 2002 - 00:00

Solá sueña con ser jefe bonaerense

Desde que Eduardo Duhalde lo señaló como el mejor candidato del PJ en Buenos Aires, Felipe Solá sueña con romper -o intentarmitos duhaldistas. No sólo busca con dificultad armar un espacio propio sino que además quiere convertirse en jefe «formal» del PJ bonaerense.

El sábado próximo, sin Duhalde (que estará en República Dominicana) pero con varios duhaldistas en el palco, el gobernador estrenará la primera parte del esquema: en La Plata festejará por anticipado el Día del Militante con la excusa de juntar nombres que operan por su reelección. Se cumple el 17, a treinta años del regreso de Perón al país.

Hay, por eso, un tironeo con el duhaldismo «hard» que gestó alternativas para arrebatarle a Solá el eventual rédito del encuentro del que participaría hasta la primera dama, Hilda Chiche Duhalde.

Expertos en perdigonadas, unos propusieron montar, el mismo día, un acto paralelo; otros convocar a una marcha más numerosa el domingo 17 a Plaza de Mayo; la tercera sugirió subirse al acto de La Plata para sacarle el rótulo felipista. Hasta ahora prima esa táctica.

Sin contraofensiva

Hicieron un razonamiento sencillo. Si el sábado, en el escenario que tendrán en la sede de UPCN de La Plata, aparecen Osvaldo Mércuri o Baldomero Cacho Alvarez, dos enemigos feroces de Solá ¿alguien podría creer que se trata de un acto exclusivamente felipista?

El eje político del felipismo -
Federico Scarabino (ministro de Gobierno), José María Toco González Fernández (secretario General y cuñado de Solá); el senador Hugo Corvatta y los intendentes Julio Alak (La Plata) y Alberto Balestrini (La Matanza)- no diseñó contraofensiva.

De hecho, el jueves pasado, envió al duhaldista jefe de los diputados provinciales
Juan Garivoto a la sede del PJ en Capital Federal, donde estaba reunido el Consejo bonaerense, a repartir invitaciones para el sábado.

En esa mesa, saturada de duhaldistas, Solá deberá discutir el otro ítem de su esquema: su pretensión de ser presidente del PJ de Buenos Aires, cargo que pertenece a Duhalde pero éste cedió en Manuel Quindimil cuando asumió en Casa Rosada.

La idea la arrimó Alak:
«Felipe, si no es Duhalde, vos como gobernador tenés que pelear para ser presidente del partido. Duhalde lo tiene que entender» sugirió el intendente de La Plata que especula con convertirse en el dos de una fórmula encabezada por Solá.

Elección en suspenso

Pero Solá no se tentó fácil: lo discutió en la mesa chica -la que se reúne en las oficinas de Alem y Paraguay- y recién esta semana lo aceptó para explicitar que su juego está en Buenos Aires no en Nación como proponen algunos duhaldistas.

Pero, aunque en octubre, por orden de Duhalde, el Consejo provincial convocó a elegir autoridades del partido en paralelo con la interna nacional,
el jueves pasado dejó en suspenso el llamado para los comicios partidarios de Buenos Aires.

Esta semana, los felipistas incendiarán los teléfonos para convencer a siete mil dirigentes de distintos niveles -esa asistencia calculan- en
el acto de La Plata que será lanzamiento de Solá sólo si el duhaldismo se apiada.

No es fácil. Más de una vez, los felipistas chocaron con la negativa de algunos dirigentes.
«¿Vos en serio le crees a Duhalde cuando dice que va a apoyar a Solá? Yo no, así que no me voy a mostrar al lado de Felipe» contó un ladero de Solá que respondió un cacique cuando lo llamó para invitarlo.

Varios, en el entorno del gobernador piensan como el jefe local, pero se calman porque el abanico de opciones del duhaldismo se amplió:
antes -dicen en La Plata- Duhalde miraba la provincia como una trinchera para sobrevivir, pero ahora, mientras sueñan con seguir en Olivos, Buenos Aires sería un premio consuelo.

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