Sólo anti-Menem en el acto final de Kirchner
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No hubo bailanteros, ni fuegos de artificio; ni siquiera una puesta en escena para ensalzar el ingreso de la fórmula oficial. Al punto que Alberto Balestrini, jefe matancero y anfitrión, llegó 10 minutos tarde y obligó a Felipe Solá a improvisar un discurso.
Solá, que apenas una semana atrás castigó al candidato, abrió la ronda de elogios: «Estos candidatos pueden mostrarse tal como son, no como esos que necesitan disfraces o producciones especiales» en referencia a la cuidada imagen de López Murphy y el despliegue de los actos menemistas.
• Rama femenina
En el palco VIP (no pueden evitar los duhaldistas apilarse en el escenario para robar cámara) aplaudía la rama femenina: Hilda Chiche Duhalde, Teresa Solá, Graciela Giannettasio y las esposas de la fórmula, Karina Rabolini y Cristina Fernández, montada sobre tacones rojo furioso.
También Manuel Quindimil, Alfredo Atanasof (prevenido, apareció con una campera impermeable), José Pampuro, Aníbal Fernández, Alberto Iribarne, Julio Alak y, entre otros, Mariano West. En esa marea PJ bonaerense, asomaban el aeronáutico Ricardo Cirielli y el vice fueguino Daniel Gallo.
En la platea, incómodos y de pie, estaba el resto de la delegación: Hugo Curto, Eduardo Camaño, Osvaldo Amieiro, Jorge Villaverde, Hugo Toledo, Baldomero «Cacho» Alvarez y hasta Saúl Ubaldini, entre otros.
En esa «asamblea peronista» -Kirchner dixit-, los candidatos repitieron el rap anti-Menem. «Ese ex presidente que gobernó en los '90 es pasado» provocó el santacruceño y planteó el antagonismo entre el «modelo de exclusión de la década pasada» y «el nuestro, el nuevo modelo productivo».
«El domingo se debe elegir entre los que prometieron la revolución productiva y hambrearon al país, los que colaboraron con Martínez de Hoz y ministros de De la Rúa, o un modelo de país distinto, con orgullo y dignidad» planteó como propuesta y amenaza el santacruceño.
Antes, Daniel Scioli -que arrancó una ovación al declararse representante de los discapacitados- acusó el golpe de los reproches de su ex jefe Menem que lo tildó de traidor y, enfurecido, bramó: «Mi única lealtad es con la patria». Cerró con otro clásico: «Ni un paso atrás».
Balestrini, que facturó su localía y fue el más aplaudido de la noche, rozó en su discurso la procacidad: «El domingo las mujeres tienen que poner los ovarios y los huevos para terminar con el pasado, para decirle a esos: basta, ustedes se fueron, nos los queremos más».
Todos, se acordaron de Duhalde, el jefe ausente que ayer animó a Kirchner con una encuesta que lo ubica seguro en el ballottage. «Vamos a tomar la posta de un país en marcha» se despidió el santacruceño, antes de manotear una bandera Argentina, saludar nuevamente y luego partir.




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