2 de septiembre 2002 - 00:00

Sorpresas en las respuestas

A 7 meses de la elección presidencial -dentro del muy posible contexto de que no se realicen las internas del 15 de diciembre-el primer lugar es para el voto "a ninguno", no sé y no contesta. Se impone dar por válido el voto en blanco, nada lo prohíbe, o podría darse el caso de que si persiste el "voto bronca" podría asumir un presidente de la Nación con poco más de 20% de los votos e, inclusive, en primera vuelta. Esto surge del esfuerzo de elaborar encuestas serias entre "América TV" y este diario. La televisión ha distorsionado mucho las encuestas, mostrando opiniones aisladas, sin dar direcciones y a qué contexto pertenecen los que responden. Los medios gráficos han confiado en encuestas que les brindan sin suficiente respaldo de idoneidad. Combinar las imágenes televisivas, con el mayor espacio de análisis de cifras que permite un diario ha dado el resultado que se exhibe en estas páginas. Anoche se habían obtenido 1.133 encuestas pero la muestra se reduce en su primer día a 453 porque allí se ha respetado la proporción de los habitantes por distritos electorales del país y, fundamentalmente, la misma exacta proporción que debe existir entre los estamentos sociales. Cumplir a este diario y a "América TV" con estas dos condiciones básicas demandó encaminar, en principio una matriz acorde a la total distorsión que sufrió la pirámide social en la Argentina desde 1997 a la fecha, con una recesión que se inició en julio de 1998, que aún continúa, y un estallido financiero y social que arrancó el 3 de noviembre pasado. La encuesta seguirá actualizándose hoy en sus totales por el noticiero de "América" en el horario de las 19 y también al día siguiente, o sea mañana, en Ambito Financiero. Cinco equipos trabajando simultáneamente refrescan las cifras desde el 23 hasta el 30 de agosto, por tanto de rigurosa actualidad. Desde la fecha se agregarán sectores del interior del país para configurar un completo cuadro ya planificado para encuestas a más de 3.000 personas, cuando 400 es una muestra útil de tendencia. Esperamos realizar un aporte objetivo y real a la actualidad política.

Sorpresas en las respuestas
Los números de las encuestas son capaces de revelar tendencias sociales, preferencias del electorado, altas y bajas de los candidatos en la oleada de la opinión pública. Pero esconden los fenómenos individuales, la pasión, el miedo, la nostalgia y hasta el odio que se pueden capturar en el contacto con quienes opinan. Por eso, en el sondeo que realiza en estos días Ambito Financiero y que se exhibió anoche y cotidianamente a lo largo de la semana en «América TV», se presentan también algunos testimonios registrados mientras se realiza la investigación. Se procuró siempre mantener cierta proporcionalidad en cuanto a la representación social, pero muchos de ellos valen por la elocuencia de un sentimiento, aunque a veces no representen una conducta generalizada.

Sea en la fila de beneficiarios del plan Trabajar, en Los Polvorines, con desocupados, o en el depósito de una distribuidora de la Capital Federal, con obreros que tienen empleo estable, en todos lados se registra el desencanto frente a la dirigencia política. Uno de los interrogados no pudo contener una «puteada» y la fantasía de servirse de una granada para terminar con la clase política completa. Demasiado odio. Aunque, menos explosivamente, entre los obreros, en la madrugada, se escuchó varias veces el mismo comentario: «No voy a votar a ninguno porque ninguno va a resolver los problemas».

Valen de la encuesta los testimonios individuales, pero también el paisaje social de la crisis, que impresiona: largas colas de desocupados esperando asistencias y, en las villas, un sinfín de padres de familia, en la flor de la edad, cuidando a sus chicos a media mañana. Un derroche de recursos humanos si no se quiere ir a comentarios más dramáticos.

¿Por qué la gente vota a Rodríguez Saá? ¿Por qué a Menem? Los dos son los preferidos. En el caso del puntano, aparecen dos razones. Una, permanente: «Administró bien su provincia». Otra, esporádica: «Cuando estuvo en Nación no lo dejaron gobernar y lo voltearon». En cambio, para Menem hay una razón preferente: «Con él estábamos mejor». En algún caso, extremo: «Con él comíamos todos los días y ahora lo hacemos dos o tres veces por semana». ¿Corrupción? ¿Cuentas suizas? Una sola vez apareció el argumento, lo que obligaría a revisar la estrategia de quienes se proponen derrotar al riojano por ese flanco.

Hacer una encuesta de la dimensión de la que presenta Ambito Financiero en estos días tiene dificultades operativas, claro, para poder capturar la opinión de sectores generalmente inaccesibles en villas de emergencia y sectores excluidos. Fuimos hasta a un asilo de ancianos, cuyas imágenes escamoteamos en TV por un mínimo de discreción y decoro. Se mostraron apenas dos testimonios: en ambos casos, se elige no votar a nadie. También hay decepción en la tercera edad.

Pero los escollos no son solamente de este orden. También resultó trabajoso reconstruir la estratificación social tal como hoy está configurada en la Argentina. El último registro oficial fue de 1996, antes de que comenzara la larga recesión. Casi otro mundo.

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