Cuando el domingo pasado el mandamás Horacio Verbitsky encabezó una nota «el Banco Central deberá constituirse en querellante en la causa de asociación ilícita contra Raúl Moneta...» se entró a sospechar, aunque invocó una anterior resolución del Banco Central. Al publicarse la orden en el diario estatal «Página/12» y por quien digita hoy parte importante de la función del gobierno, sonaba como una orden o una cobertura a Marcos Moiseeff, gerente de asuntos legales de ese organismo. Cuando Verbitsky invoca a quien detesta, Elisa Carrió, se hizo más sospechosa de política tal orden, sobre todo por aquella famosa gaffe de la dirigente del ARI cuando denunció (en base a información «trucha» que le acercaron anónimamente por e-mail) «lavado de dinero» que terminó en fiasco tras haber publicitado mal nombres de muchos ciudadanos que respondieron indignados. Además, Verbitsky tiene larga obsesión con Raúl Moneta -acentuada por la dependencia de Verbitsky con Héctor Magnetto de «Clarín» que guerrea con Moneta para monopolizar también a CableVisión-. Si aconseja «constituirse en querellante» al Banco Central debería también pedir a la hoy anestesiada Oficina Anticorrupción del Estado que lo investigue a él mismo por falsificar firmas en órdenes de pago y manejo indebido de fondos públicos en la provincia de Buenos Aires en una «comisión de la memoria». Y no lo denunció cualquiera por rencor, como Verbitsky suele hacer, sino la misma Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, con un accionar siempre intachable, salvo cuando aceptó silenciarse en el caso de nietos desaparecidos en el asunto que afectaba a «Clarín».
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Verbitsky usa a Marcos Moiseeff para tratar de servir a «Clarín» politizando el Banco Central (de paso «Clarín» ataca a Martín Redrado para atemorizarlo y que no medie en este caso).
Moiseeff ocupa una gerencia siempre difícil en el Banco Central que está destinada a aconsejar sobre investigaciones, acciones judiciales o cierre de entidades que por lo normal son recomendaciones resistidas. Pero Moiseeff tiene una denuncia ante la jueza federal María Servini de Cubría y habría ingresado otra proveniente del propio personal del Banco Central por «enriquecimiento ilícito». Si el «guardaespaldas» e incitador de este funcionario es un plan de Verbitsky atacando banqueros, usando a Carrió, descargando sus odios de siempre haciendo un intento para liquidar a competidores de Magnetto por un poderoso canal de cable es para sospechar de esta embestida y de alguna imparcialidad del Banco Central en el caso que tomó ayer estado público. Moverse por temor a Verbitsky y para favorecer más monopolios de prensa es otra vergüenza del momento que se vive.
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