Stolbizer junta lo que soñaría Kirchner

Política

Aferrada a una última pretensión, se tomará hasta el 9 de julio para evaluar si competirá por la gobernación bonaerense. En ese plazo deberá definir sobre todo cómo y con qué socios, de lanzarse finalmente, se presentará a elecciones.

Por estas horas, Stolbizer y su grupo de aliados de la UCR bonaerense se mueven sobre dos parámetros: la intención de sellar un acuerdo sólido y duradero con el ARI y sectores del socialismo, pero sin tener que dejar la marca y la identidad del radicalismo.

La alquimia para conjugar esas dos variantes derivó en un pedido que, días atrás, el grupo de Stolbizer le acercó al comité provincial de la UCR.

Consiste en armar un frente provincial que vaya colgado de Lavagna pero que, a su vez, pueda ir sola o con la boleta de Elisa Carrió.

Se trata de una colectora invertida porque, en esencia, Stolbizer y los suyos no compartirán boleta con el ex ministro de Economía, pero interpretan que eso no sería posible sin tener que circular por vía ajena a la boleta histórica y propia de la UCR.

De allí el formato andrógino de constituir un frente propio en Buenos Aires junto al ARI y al socialismo, con candidatos propios a nivel local y seccional, para no quedar «reducidos» a la boleta presidencial de Lavagna. Traducción: poder llevar a Carrió como opción.

  • Rastreo

    Los archivistas del radicalismo se lanzaron a rastrear antecedentes para justificar el enjuague. Lo encontraron: Víctor Fayad, en 1995, fue candidato a gobernador en Mendoza, por la UCR, pero llevó dos boletas presidenciales: la de Horacio Massaccesi y la de Octavio «Pilo» Bordón, que llevaba como vice a Chacho Alvarez.

    No pierden de vista, en tanto, el derrotero de Juan Carlos Marino, senador nacional de la UCR por La Pampa, que se lanzó a conquistar la gobernación de esa provincia, montado en las esquirlas de la interna endemoniada entre Rubén Marín y Carlos Verna.

    Marino pretende que le permitan tener doble boleta: una en el marco del acuerdo nacional con Lavagna, pero otra, provincial, donde pueda acercar al ARI y al socialismo, votos que le aportarían -dicen-el plus para hacer posible un triunfo en La Pampa.

    Marino tiene más amigos en la UCR nacional que Stolbizer, pero la dama de Morón podría colgarse de ese argumento para que también en Buenos Aires le habiliten una colectora.

    No es la intención del oficialismo-radical -que controla Federico Storani-que cedió la candidatura a la gobernación en el marco del acuerdo con Lavagna al peronista Jorge Sarghini a condición de que le permitan digitar otras listas más interesantes, como la de legisladores nacionales y provinciales.

    Pero mientras Stolbizer interroga al espejo, sus potenciales socios del ARI y el socialismo se mueven con otra velocidad: ayer, Carlos Raimundi, Adrián Pérez y Horacio Piemonte avanzaron en un acuerdo con un grupo de socialistas encabezados por Carlos Nivio.

    Esa rama del PS deriva en Rubén Giustiniani, senador que propugna un entendimiento con Carrió. Sin embargo, las principales autoridades del PS bonaerense, Jorge Rivas y Ariel Basteiro, «ambas fuerzas ratifican su voluntad de continuar en el armado de una propuesta programática conjunta y afianzar el trabajo territorial que ya se viene realizando en las diferentes regiones y secciones electorales de la provincia», señalaron los referentes de los partidos.

    Estos sectores, que en su momento se mostraron proclives a un entendimiento con Stolbizer, han puesto como condición que la dirigente se distancie de la UCR.
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