La Sala Juzgadora de Aníbal Ibarra intentará, nuevamente hoy, reunirse para encontrarle rumbo al juicio político contra el jefe de Gobierno porteño suspendido, mientras aumentan las chances de que el enjuiciamiento se produzca después del 10 de diciembre -como viene anticipando este diario-. Sería con un plantel nuevo de diputados que ingresarán ese día por la renovación de bancas, que dejaría a Ibarra a la suerte que le prodiguen los representantes de Elisa Carrió en el recinto. Si hasta ahora parecieron grotescas las descripciones de los encuentros de esos 15 diputadosjueces de la Ciudad con el presidente de la Sala Juzgadora, el titular del Tribunal Superior de Justicia, Julio Maier, las escenas extravagantes se alimentaron más durante el fin de semana.
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El ibarrismo se proponía, por ejemplo, hablar con Maier para que retorne a sus funciones tras el portazo que les propinó a los legisladores, quienes no sólo lo acusan de autoritario, sino que algunos ya promueven también el juicio político del magistrado.
Esas intenciones componedoras quedaron en la nada cuando se dieron cuenta de que nadie tenía en su agenda el teléfono de Maier. Otro fallido se produjo cuando en una reunión a puertas cerradas del bloque kirchnerista con los legisladores que ingresarán pero no con los que se van (es decir, con la bancada que ingresará el 10 de diciembre), llegó la estrategia de Vilma Ibarra como una sentencia: el juez natural es esta sala juzgadora y hay que prolongarles el mandato a los diputados que dejan el cargo. La propuesta no sólo quedó desechada por la mayoría, sino que el bloque votó fracturado en el recinto cuando se habilitó a la Sala Juzgadora a redactar su propio reglamento de funcionamiento. Ahora, una comisión se propone redactar el reglamento de funcionamiento de la Sala sobre la base del que usa el Senado, con las modificaciones a las que obliga la Carta Magna porteña en cuanto a plazos y publicidad de las reuniones, a la vez que muchos creen que, de persistir esa situación entre los juzgadores (sin presidente, sin reglamento y sin juicio iniciado) hasta podría hablarse de la intervención federal a la Legislatura, una carta que sólo Néstor Kirchner podría jugar en caso de emergencia.
• Comité de crisis
Pero ni el reglamento del Senado, ni encontrar el teléfono de Maier, ni que reine la cordialidad en el quebrado bloque kirchnerista que preside Diego Kravetz le garantizan a Ibarra un juicio antes de la semana próxima y menos que haya voluntad de una prolongación de los mandatos de los legisladores que abandonan la comisión de jueces el 10 de diciembre. Tampoco los actos políticos donde desparrama las direcciones de mail de los juzgadores y la suscripción de cartas a esos diputados haciendo valer el término de su mandato en 2007, le soplan hoy a favor de un operativo retorno acelerado para el cual ha puesto a trabajar a un comité de emergencia. Ese « comité de crisis» lo integran el secretario de Cultura porteño, Gustavo López; el de Desarrollo Sustentable, Eduardo Epsztein; la procuradora de la Ciudad, Alejandra Taddei, el jefe de Gabinete de la Capital Federal, Raúl Fernández; y la secretaria de Hacienda, Marta Albamonte. Son los hacedores de la convocatoria callejera del lunes de la semana pasada, del despliegue de mesas en las esquinas el sábado, de un acto partidario que, en Parque Chacabuco resucitó a una porción del Frente Grande (con discurso de Ibarra incluso) y quienes debutan como operadores del jefe de Gobierno suspendido.
En medio de esa revuelta de los legisladores y las peleas internas del kirchnerismo, los diputados se entregaron a descifrar cómo será el enjuiciamiento con nuevas bancas, en una hipótesis donde prima el conteo de votos más que si hay o no razones para destituir definitivamente a Ibarra e inhabilitarlo para ejercer cargos públicos por un tiempo. Si el sorteo se realiza como propone el legislador Jorge Enríquez (Unidad Republicana), sólo se reemplazaría con quienes ingresen a los 8 diputados de la Sala Juzgadora que dejan el puesto, pero respetando la proporcionalidad sobre la base de los resultados electorales de octubre de los partidos políticos. Esa Sala de 15 diputados debe reunir 10 votos para destituir a Ibarra, es decir, dos tercios de sus integrantes. Si en la nueva comisión le quedaran al macrismo -como se calcula- 5 diputados y a la izquierda 3, al ARI le correspondería por lo menos 2. Teniendo en cuenta la posición de condena que ya han expresado macristas e izquierdistas, serían los votos de legisladores de Carrió -que firmaron un dictamen para que se juzgue a Ibarra, pero aseguran que no necesariamente deberían condenarlo- los que terminarían definiendo si el jefe de Gobierno vuelve o se entrega a la vida doméstica.
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