Ayer, el gobierno de Tabaré Vázquez confirmó que demandará a la Argentina por las pérdidas causadas por los cortes de puentes que conectan Entre Ríos con el vecino país en rechazo a la instalación de dos papeleras en la localidad de Fray Bentos.
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El presidente uruguayo decidió enviarle una carta a Néstor Kirchner para pedirle que se respeten los acuerdos de libre circulación de vehículos previstos en el Mercosur.
Según el canciller de Vázquez, Reinaldo Gargano, «el gobierno uruguayo entiende que hay un daño económico importante» y «tiene la decisión adoptada de recurrir judicialmente por los daños y perjuicios ocasionados por los cortes». Sin embargo, el funcionario aclaró que todavía estudian las posibilidades jurídicas con las que cuentan, entre las que se encuentran los tribunales del Mercosur.
De la vereda argentina, la escalada judicial ya está instalada. Por caso, la denuncia planteada por el gobierno de Entre Ríos contra las empresas ENCE y Botnia, que construyen las dos papeleras, llegará esta semana a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En este delicado escenario entre países hizo su aparición ayer un nuevo actor, ya que el gobierno español se ofreció para ayudar a encontrar una salida al diferendo, según lo indicado por Gargano y por su par español, Miguel Angel Moratinos. Lejos de amedrentarse por el nuevo contraataque uruguayo, anoche los ambientalistas y vecinos de Gualeguaychú ratificaron la continuidad de la medida de fuerza, que mantiene desde hace hoy 11 días cerrado el puente General San Martín, que une esa ciudad con Fray Bentos. Además, persiste la amenaza de un bloqueo total de los pasos, a partir del corte, además, del puente que une la ciudad entrerriana de Colón con la uruguaya Paysandú. Los manifestantes insisten en condicionar el levantamiento o la suspensión de la protesta a la «paralización de las obras».
Para el canciller de Uruguay, los ciudadanos argentinos « tienen todo el derecho a organizarse». «Pero optaron por un tipo de movilización que controla rutas de acceso de Uruguay con la Argentina, con Chile, con Paraguay, con Bolivia y con Perú», porque «los camiones transportan mercaderías que llegan hasta el Pacífico».
El encono uruguayo radica en el grave impacto que los bloqueos de puentes entre ambos países causa en el turismo, ya que se estima que cerca de 50.000 argentinos no visitaron Uruguay este verano a causa de los cortes. Pero las consecuencias se sienten también en materia del transporte internacional de carga. «Hasta anteayer había 300 camiones ( retenidos) entre la costa argentina y la costa uruguaya (del río Uruguay) sin poder salir del área para llegar a su destino (...) después de una semana y media de detención en la carretera», denunció Gargano.
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