La audiencia de mañana probará la profundidad del debate por la propiedad de la marca justicialista -algo que Menem quiso probar en una elección interna que el duhaldismo desbarató-. Tendrá un round más pintoresco cuando los apoderados de los tres candidatos «autorizados» deban reunirse esta semana para repartirse los símbolos partidarios o también para renunciar a su uso. Se trata del escudo partidario y de las esfinges de Juan y Eva Perón, registrados ante la Cámara Nacional Electoral desde 1972, y también la manito con la «V» y la «P», que usó ya el Frejuli de Cámpora-Solano Lima en 1973.
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Esos apoderados se reunirán entre hoy y mañana, citados por el jefe de la junta electoral del PJ, el chaqueño Rafael González, quien se comunicó con Luis Giacosa (sector Menem), Carlos Sergnesse (Rodríguez Saá) y por Kirchner nada menos que con Juan Carlos Mazzón, secretario privado del Presidente, que tiene al santacruceño como candidato natural.
En cuanto al dinero, no hay problema. No existe casi plata en el PJ y el viernes le llegó a María Servini de Cubría una nota de Rubén Marín, Eduardo Bauzá y César Arias acatando su sentencia de dividirse por tercios iguales.
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