Telerman carga sobre activista del ibarrismo
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Jorge Telerman
«Esta mujer no funcionaba en soledad; seguramente era parte de una organización política que tenía ciertos fines, que tenía ciertos objetivos a partir del incendio de la villa. Entonces queremos saber cuáles eran sus relaciones para saber quiénes más formaron parte de esta maniobra», indicó Zbar a este diario.
La fiscal se basa en un centenar de declaraciones y particularmente en que los cartoneros de la villa, previo al incendio, llevaron sus caballos a un predio donde habitan la hija y el yerno de Miño. Hasta ahora, la acusada niega los cargos, mientras que Ibarra no se pronuncia.
La fiscal Cuñarro, entre las citas de declaraciones sobre las que funda su acusación, menciona los testimonios de los funcionarios porteños Juan Pablo Schiavi (Obras Públicas), Alejandro Freidin (Instituto de la Vivienda), Juan Vitale y María Gabriela Cerruti. Esta última era ministra de Derechos Humanos en el momento del siniestro y fue la vocera de las más enardecidasacusaciones contra el kirchnerismo en relación con el incendio. Al punto que, actualmente, mantiene una controversia judicial con el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks. Resaca de otros tiempos: tras la derrota de Telerman en las elecciones, Cerruti se pasó al kirchnerismo y hasta obtuvo, por esa decisión, una foto con Néstor Kirchner y Alberto Fernández sobre quien había disparado calificativos de lo peor.
Luego la premiaron con subirlaa un palco en el acto de Cristina Fernández en La Plata, con Fuks. Además, por esas cosas del mundo K, ya no será telermanista cuando asuma su banca en la Legislatura porteña, habiendo sido electa cuando encabezó, en junio pasado, la lista de aspirantes a una banca en la boleta por la reelección del jefe porteño. Si faltaba algo, el bloque Frente para la Victoria, que conduce Diego Kravetz ( también acusado de males del telermanismo, al decir de la letra de campaña electoral de esa tropa) integrará un interbloque con el de Ibarra, trámite en el que el titular de la bancada kirchnerista cree garantizar la convivencia entre Cerruti y los ibarristas.
Cuñarro, por otra parte, es la esposa de Joaquín Da Rocha, un experto en la Justicia del peronismo, pero de malos entendidos con el kirchnerismo, desde que fue desplazado tras la modificación de la ley del Consejo de la Magistratura.
Avezado en su materia, colaboró con Eduardo Duhalde y, para molestia del kirchnerismo, ya se sentó en las mesas de Daniel Scioli (será su ministro de Justicia en Buenos Aires).
Ingredientes, de una causa, que viene a reanimar viejos enconos de campaña.




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